Alice
La voz de Elif sonó baja.
Demasiado baja.
Como si el dolor le hubiera limado los bordes.
Estaba recostada en el sofá de la sala, envuelta en mantas oscuras, con el rostro pálido y una mano presionando el vendaje bajo su sudadera. La lámpara junto a ella apenas iluminaba la habitación, dejando el resto de Delta Gamma hundido en sombras silenciosas.
Parecía enferma.
Frágil.
Humana.
Y aun así, logró hacerme sentir como si acabara de entrar cubierta de sangre.
Me quedé quieta en la entrada.
El frío todavía seguía pegado a mi ropa.
Detrás de mí, el coche de Dominic continuaba estacionado frente a la fraternidad como una presencia incómoda que se negaba a desaparecer del todo.
Elif siguió mirándome.
Esperando.
—No voy a discutir contigo —murmuré.
—Perfecto. Porque honestamente no tengo fuerzas para hacerlo.
Su respiración se quebró apenas al cambiar de posición.
Vi el dolor cruzarle el rostro.
Cerró los ojos un segundo antes de volver a abrirlos lentamente.
—¿Sabes qué fue lo peor? —preguntó—. Despertar y que no estuvieras aquí.
La culpa me atravesó el pecho.
No respondí.
Porque no tenía defensa.
Elif soltó una risa seca.
Pequeña.
Cansada.
—Mírate.
Su voz bajó aún más.
—Pareces alguien que acaba de regresar de un funeral.
Quise decirle que tal vez sí.
Que algo había muerto anoche.
O despertado.
Y que no sabía cuál de las dos cosas era peor.
Pero el nombre de Dominic seguía pegado a mi garganta como un pecado que todavía no terminaba de entender.
—Jasper vino a buscarte —dijo finalmente.
El mundo se tensó apenas.
—¿Dónde está?
Elif señaló las escaleras con la cabeza.
—Arriba.
Guardó silencio unos segundos antes de añadir:
—Alice... hay algo raro en ti desde hace semanas.
Sentí el cuerpo helarse.
—¿Raro cómo?
Elif me sostuvo la mirada demasiado tiempo.
—Como si a veces estuvieras aquí... y a veces no.
No supe qué responder.
Porque eso era exactamente lo que sentía.
Subí las escaleras lentamente.
La casa estaba demasiado callada.
Ni siquiera parecía una fraternidad.
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ERES MIA
ParanormalUna ciudad helada. Tres miradas que la queman. Y un secreto enterrado bajo su piel. Alice llegó a Alaska buscando empezar de cero. Lo que encontró fue todo lo contrario: Aaron, con su magnetismo peligroso y una intensidad que asfixia. Dominic, que l...
