Odio Esperar

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Estaba sumido en mi mundo admirándola hasta que mi dichoso teléfono empezó a vibrar en el bolsillo delantero de mi pantalón. Sabía quién era y; aunque preferiría seguir teniendo a Emily en mi brazos, debía responder o no me dejarían en paz. Devolví a la pequeña a los brazos de su madre con mucho cuidado, como si fuera la cosa más delicada del mundo, para mí lo era, y salí fuera de la habitación para contestar. 

-Elliot, todos están nerviosos y bastante molestos contigo, vas a ganar que te echen a patadas. ¿Dónde estás?

-Mike... Es un bebé.

-¿Qué?¿De qué estás hablando?

-Mi Mate, la he encontrado y es un bebé. Mike, es una niña recién nacida. Ahora mismo estoy en el hospital con sus padres.

-¿Estás bromeando, no?

-¿Crees que me inventaría algo como eso solo para salir de esa reunión? Es ella, no hay duda, puedo sentirlo.

-Es una recién nacida, Elliot. ¿Qué vas a hacer? No puedes reclamarla, no puedes separarla de sus padres, pero tú tampoco puedes separarte de ella y lo más importante... tú no sabes cuidar de un bebé. Amigo, es mejor que la rechaces.

-No puedo hacer eso. Me sentí tan tranquilo cuando la tenía en mis brazos.

-Escucha, soy tu amigo y sé que debería apoyarte y todo eso, pero sé razonable... Tú tienes 196 años y ella ni ha cumplido su primer día. Es una locura.

-Pues esperaré hasta que sea mayor.

-¿Y en Abril qué vas a hacer?

-Ya pensaré en eso más tarde.

-Te estás metiendo en muchos problemas, ahora es el momento de rechazarla, después ya no podrás. Elliot, entiendo lo que me quieres decir, porque es lo mismo que yo siento cuando esto con Kristen y lo que todos sienten cuando encuentran a sus Mates, pero tienes que pensar en ella y en ti. ¿Y si cuando cumpla los 126 años (18 años) resulta que tú no eres el suyo? Recházala, encontrarás a alguien más, alguien de tu edad que si te corresponderá.

-Te tengo que dejar, hablamos después.

Colgué y guardé de nuevo el teléfono. Mi cabeza empezó a dar vueltas a las palabras que él había dicho, sabía que tenía parte de razón, podría haber una posibilidad de que cuando cumpliera los 126 (18 años) ella no me correspondiera y si la rechazo ahora que la he conocido sufriré menos y podría seguir con vida. Se supone que después de conocerla debería hacer un vínculo con ella, pero no puedo morderla siendo un bebé. Y en temporada de calor no podré estar cerca de ella o me volveré loco, pero si me alejo sufriré durante un mes entero. ¿Qué voy a hacer??Rechazarla ahora o sufrir hasta que crezca? La decisión ya está tomada.

-¿Aquí otra vez? No voy a dejar que te la lleves, antes tendrás que matarme. -Entré de nuevo en la habitación y me acerqué a ambos.

-No quiero llevármela.

-¿Qué?¿Entonces vas a rechazarla?

-Jamás haría eso, quiero quedarme con ella. No me la llevaré, pero tampoco me voy a alejar de su lado.

-¿Qué estás diciendo?

-Así que iré a verla todos los días en vuestra casa.

-¿Crees que te voy a dejar entrar en mi casa, animal? Es de mi hija de la quién estamos hablando, haz las cosas fáciles para todos y recházala.

-¿Prometes cuidarla y permanecer a su lado toda tu vida? -Ella me miró seria y yo enseguida asentí.

-Lisa, es una locura.

Mi Pequeña MateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora