Me pasé días consintiéndolo, haciéndole postres y jugando con él a muchos juegos de mesa. Llevaba ya dos semanas; casi tres, con esta farsa. A veces cuando salía veía a Charlotte y hablábamos, me daba consejos de que debía hacer y la situación dentro de los muros y fuera de la ciudad. Parecía que todo estaba muy tranquilo, porque Alastair estaba más atento a mí que a sus asuntos como Alfa. Al menos eso era bueno, no había problemas. A menudo venían sus padres, y sus hermanos, y me he dado cuenta de que comparándole con sus hermanos, él... era mucho más bueno. Era casi como si sus padres le hubieran metido en la cabeza a la fuerza que debía ser un Alfa malo y cruel. Mina era pequeña todavía, y además confiaba en que Ray la llevaría por el buen camino. Con los gemelos no me llevaba demasiado, y con sus padres definitivamente no me llevaba demasiado bien, ya que piensan que solo estoy utilizando a su hijo, para no morir. Y la verdad es que tenían razón, pero no pienso decirlo.
Esa tarde estábamos metidos en la bañera, y mientras yo jugaba con la espuma entre mis manos, él me abrazaba y apoyaba su cabeza sobre mi hombro, y con la esponja acariciaba lentamente mis brazos de arriba a abajo.
-Alastair...¿Puedo pedirte algo?
-Lo que sea será tuyo, ¿qué es?
-Había pensado en si tú...¿me enseñarías a pelear?
-¿Qué? -Me di la vuelta y apoyé mi cuerpo contra el suyo, para acorralarlo.
-No quiero ir siempre con esos tipos a mis espaldas.
-Mejor deja lo de pelear para los Omegas.
-¿Pero que pasará si alguien me coge en la calle y no hay ningún soldado cerca? Podrías enseñarme a defenderme al menos...¿no?
-¿Autodefensa?
-Sí, así al menos no tendría que depender tanto de ellos. Es importante que la Luna del Alfa sepa defenderse, ¿no crees? Puedo correr tantos riesgos, seguro que hay muchas personas que me quieren hacer daño.
-Bueno... podría enseñarte algo...
-Sí. -Le abracé y le di un beso en la mejilla. -Muchas gracias, seguro que eres un gran entrenador.
-Emy, sabes que dentro de poco comenzará la temporada de calor...
-Claro, será la primera para mí. -No, me había olvidado, tenía que acabar esto antes de que ese día llegara.
-Estaba pensando en como aquí tenemos una regla no escrita de que no se molesta al Alfa en esas fechas, podíamos ir a la casa de campo, los dos solos, sin nada más que una maleta con cuatro cosas y ya.
-¿El Alfa se puede escapar en esos días?
-Prácticamente todos se van a escapar de sus trabajos. Excepto los Omegas, que tienen que seguir en sus puestos. -¿Eso significa que tampoco veré a Charlotte?¿O qué estará con Viktor?
-Claro... -Tenía que seguir jugando. -Suena bien, los dos solos... -Sonaba mejor que bien, podría ser la ocasión perfecta para deshacerme de él y nadie nos molestará.
-Perfecto, entonces avisaré de que la preparen. -Cogí un poco de espuma y entonces él puso su dedo en mi nariz y se rió. -Así te ves adorable. -Me puso espuma en la nariz.
-Que malo. -Hice lo mismo y él de repente me agarró y me dio un beso en los labios.
-Te quiero.
-Yo también a ti.
Por la mañana, cuando nos despertamos fuimos a desayunar y después a entrenar. Fuimos a la parte de atrás de la casa, y allí empezamos. Pero lo que él no sabía es que en el Instituto impartían clase de lucha, ya que en el Norte hasta una mujer podía ser cazadora, como lo era mi madre, antes de casarse con mi padre.
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Mi Pequeña Mate
WeerwolfSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
