Me vestí con la ropa de antes, me hice la línea del ojos y me pinté los labios de un rojo oscuro mate. Ahora sí era yo, y estaba perfecta. Deshice la trenza y dejé mi largo cabello totalmente libre de toda atadura, suelto y sin peinarlo. Cogí mis botas, mi chaqueta y el bolso y antes de que se decidieran a abrir la puerta salí de mi habitación por la ventana. No quería quedarme más tiempo en esta casa y menos con ese tipo tan raro abajo.
Alex me estaba esperando en el parque, sentado en un banco mientras miraba su móvil. Me acerqué a él silenciosamente y cuando estaba detrás de su espalda, le tapé los ojos y dejé un pequeño beso sobre su mejilla.
-Emy, ¿crees que no te he oído?
-Solo quería jugar un poco.
-Ven aquí. -Cogió mi mano y me sentó encima de sus piernas, para después darme un intenso beso en los labios que gustosamente correspondí poniendo mis brazos alrededor de su cuello.
-Por cierto Alex...dentro de una semana es tu cumpleaños, 126...(18 años) Ya alcanzarás la madurez.
-Sí, y por fin podré tener mi propio coche y llevarte a donde tú quieres.
-Suena bien, y dime...¿Qué te gustaría de regalo?
-Me vale con que vengas a la fiesta que voy a preparar, y te quedes toda la noche conmigo.
-Cuenta conmigo, haré lo que sea por ir, pero aún así te llevaré un regalo. Además... ya tendrás total control sobre tu lobo.
-Eso significa que muchas cosas cambiarán, y en abril pasaremos mucho tiempo juntos... -Me sonrojé y acaricié su cabello entre mis dedos.
-Eso es lo que significa ser un lobo. Yo todavía tengo que esperar 21 años más (3 años), y al fin podré librarme de mis padres, lo que más quiero es estar contigo, después de todo tú harás un vínculo conmigo. -Me apoyé en su pecho y él me abrazó.
-Oye Emy...¿te ha pasado algo en casa? Sé que no te gusta estar con tus padres, pero hoy suenas diferente.
-Lo de siempre, intentan controlarme demasiado, solo que hoy se han pasado.
-¿Qué hicieron?
-Han dicho que debo irme a vivir con un...
-¡Emily, aléjate de él ahora mismo!
Giré la cabeza en cuanto escuché aquel grito y me sorprendí al ver a Elliot aquí. Es imposible que me haya encontrado, ni loz cazadores podrían rastrearme, me eché colonia antes de irme para ocultar mi olor. ¿Cómo es posible que este tipo me haya encontrado?
-¿Qué haces aquí?¡Déjame en paz!
-No sé quien eres ni me importa, pero lárgate, la estás molestando y a mí también. -Nos levantamos y me puse detrás de Alex.
-Vuelve aquí, Emily, ¡ahora mismo! -No le obedecí y agarré la mano de Alex. Sus ojos se volvieron dorados y solo había un motivo por el cual nuestro iris se volvía de aquel color.
-¡Se va a transformar! -Y lo hizo, se convirtió en un enorme y temible lobo negro. Cuando vi que abrió la boca y enseñó los colmillos, un extraño escalofrío recorrió todo mi cuerpo y me dejó completamente paralizada.
-¿De verdad piensa atacarnos? ¡Emily! -Alex también se puso igual de nervioso que yo.
-¡Elliot, para ya!
Intenté que se detuviera, pero entonces empezó a correr hacia a nosotros. Creía que este iba a ser mi fin, me tapé los ojos y agarré fuertemente la chaqueta de Alex, hasta que de pronto sentí el suelo temblar y abrí los ojos de nuevo para ver lo que pasaba vi a otro lobo, uno de color marrón, que había empujado a Elliot y lo había mandado lejos. Aunque enseguida se levantó y se puso en posición de ataque. El lobo marrón gruñó muy fuerte y cuando lo vi supe enseguida quien era el que nos había salvado de la ira de aquel hombre, mi padre.
ESTÁS LEYENDO
Mi Pequeña Mate
Hombres LoboSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
