Aria Trancy

3.5K 179 6
                                        

-¿Seguro que tienes todo?

-Sí, no te preocupes. La ropa no es importante en este viaje.

-En Moscú hace frío, claro que importa. -Bajamos en el ascensor y cuando llegamos a la recepción nos encontramos a todos allí. -¡Hola!

-Hola parejita feliz, ¿ya os vais?

-Que impaciente eres hermano, ¿te querías escabullir a escondidas o qué? -Dijeron los dos gemelos.

-Solo tenemos prisa en coger un avión, nada importante para vosotros. Roger, lleva las maletas al coche.

-Sí, señor. -Roger se acercó y cogió nuestras dos maletas.

-Yo todavía tengo un regalito para ti, Emily. -Mina se acercó a mí y me dio una bolsa negra con un lazo rojo.

-¿Qué es? -Dije mirando curiosa intentando adivinar que contenía, pero la bolsa estaba cerrada.

-No la abras hasta que llegues al hotel, es una sorpresa. Ya me darás las gracias más tarde.

-Tu expresión da miedo, hermanita. -Dijo Alastair riéndose.

-Tonto... Tú también me lo agradecerás. Por cierto, ¿habéis visto a Sara? -Miré a mi alrededor y cuando me fijé en mis sobrinos, había uno que faltaba también, parece que nadie se dio cuenta.

-No, no la hemos visto.

-Esta niña... me va a oír cuando la encuentre. -Me acerqué a mi hermano y le di un abrazo.

-Te echaré de menos, Sam, Mary.

-Ven a visitarnos alguna vez, preferiblemente sola.

-Lo sé, las cenas familiares no son buena idea.

-Tía, ven pronto.

-Claro que sí, mis pequeños sobrinos. -Abracé a Emma y a James, y les di a cada un beso en la mejilla. Entiendo que Eric prefiera estar dándole besos en la mejilla a otra persona. Pasé a mis hijos, Jack y Lena. -¿Os vais a portar bien?

-Mamá, ya no somos niños.

-Sí, sí...quiero oír cosas buenas de vosotros. Tú estudia mucho, y tú... esfuérzate para ser un buen líder y no hagas tonterías, cuida a Ally y avísame si tengo algún nieto más, ¿entendido?

-Adiós mamá, ha sido genial verte estos días.

-Yo también estoy feliz de haber podido veros a vosotros. -Y por último a Charlotte y su familia.

-Quiero las fotos de la boda también, envíamelas por correa.

-Por supuesto. He oído que os vais a Tokyo, ¿es que nunca os paráis quietos?

-Nunca ha sido lo mío estar quieta en un lugar.

-Eso lo aseguro yo. -Dijo Alastair desde atrás. -Me alegro de volver a ver a una vieja amiga.

-Lo dices como si tuviera 420 años (60 años). Espero que todo te vaya bien, a los dos. Disfrutad de la luna de miel.

-Gracias. -Demian y René están con Gerard y sus abuelos, y a ellos los veríamos cuando volvamos así que no nos preocupa.

-Emily, tenemos que irnos.

-Sí. Nos vemos, familia. -Cogí la mano de mi ahora esposo y nos fuimos juntos al coche que nos esperaba fuera del hotel. Entré por la puerta del copiloto y antes de irnos, Alastair habló con Roger.

-Cuida la casa mientras no estamos y asegúrate de que todos vuelvan a sus casas.

-Sí, señor. Todo estará en perfectas condiciones para vuestro regreso. Que tengan un buen viejo.

Mi Pequeña MateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora