Nunca Podremos Estar Juntos

3.1K 243 8
                                        

Narra Demian:

Seguí a René y cuando por fin logré llegar hasta ella la vi en lago. Estaba sentada en el suelo, abrazada a sus piernas y estaba llorando. Me acerqué a ella, me miró pero enseguida apartó la mirada a otro lado para que no la viera.

-René...¿por qué estás así?

-¿Por qué me has seguido? Tendrías que volver, ¿no?

-Primero quiero saber que te pasa.

-No es nada. Déjame.

-Estás llorando, nada no es una opción. -Me senté a su lado e intenté animarla. -Venga no seas así conmigo, ¿desde cuándo los amigos se guardan secretos? Eso me dijiste tú un día.

-Nosotros no somos amigos.

-¿Por qué no? ¿Tanto me odias? Por favor dime que he hecho que te haya enfadado tanto.

-No puedo decírtelo.

-Al menos dime que puedo hacer para arreglarlo, e irme tampoco es una opción.

-Entonces no puedes hacer nada.

-¿Qué pasó con aquella chica siempre animada y sonriente que intentó matarme un segundo después de conocerme? Me gustaría que volviera...y no solo a mí, a los demás también les preocupas. Incluso tus padres me preguntaron dónde estabas porque no has dormido en casa, al menos deberías darnos una razón por la que estás así. Si he hecho algo que te haya molestado, lo siento mucho. Y también perdóname por haber sido tan brusco contigo ayer, es solo que... a veces me pone nervioso no saber que pasa.

La miré, pero no parecía querer hablarme, miré el lago y entonces se me ocurrió una idea, tal vez iba a ser una muy mala idea, pero tenía que intentar lo que sea. Me levanté y antes de que ella hiciera algo, respiré hondo y muy rápido la agarré para cogerla en brazos.

-¡¿Qué haces?! -Se puso nerviosa e intentó escapar.

-Intentar animarte. -Me tiré al agua y ella vino conmigo. En cuanto salimos a la superficie ella se apartó el pelo de la cara y yo me empecé a reír. -Había que bajarte los humos.

-¡Idiota! Me has dado un susto de muerte. -Hizo un puchero y miró para otro lado. Todavía la tenía sujeta, así que no se podía escapar. -Llévame a la orilla, ya.

-No quiero.

-Demian.

-El agua está muy bien, ¿no crees?

-Al menos déjame. -Cuando la miré tenía las mejillas rojas, ¿René sonrojada?

-¿Te da vergüenza que te coja? ¿Tú? La persona más desvergonzada del mundo.

-Cállate, no tienes derecho a hablar. Hace menos de dos años tú eras igual.

-Yo tengo excusa, tú no.

-Siento no ser tan tímida y tierna como Nami.

-Espera...¿por qué dices eso de Nami?

-Olvídalo, y suéltame. Esto no me gusta, quiero salir.

-No, ahora quiero que me lo digas, ¿acaso estás enfadada con Nami? ¿Os habéis peleado?

-No pienso contestar a nada, así que ni lo intentes. -La solté, pero no dejé que se fuera y la abracé. -Quieres parar ya.

-Me tienes muy confundido René, desde que me fui de tu casa que has empezado a evitarme. Y de verdad quiero saber que te he hecho, dímelo por favor.

-No tendría sentido decírtelo, nada cambiaría, me tendría que ir aún así.

-¿Qué puede ser tan malo como para que digas eso? -Nos miramos y nos quedamos en silencio durante un minuto.

-No me soltarás si no te lo digo, ¿verdad?

-Exacto, así que dime porqué estás así y te soltaré.

-Yo...-Bajó la cabeza y su pelo tapó su cara. -Yo estoy enamorada de ti.

-René...

-Ya lo sabes, tú eres mi Mate, ¿pero eso que importa ahora? Nada va a cambiar, ahora suéltame...no quiero seguir cerca de ti.

-¿Por qué no me lo dijiste antes?¿Desde hace cuándo?

-Desde el primer momento en el que te vi lo supe. Pero tú amas a Nami, eso ya no importa. Ahora déjame, por favor...déjame ya.

La solté y ella salió deprisa del agua y se alejó del lago corriendo. Me quedé solo allí, pensando en lo que me había dicho y con un sentimiento de culpa, porque durante tanto tiempo yo le hacía daño sin darme cuenta.

Narra Emily:

Cuando Demian y René se fueron, Alastair me cogió la mano y volvimos a la habitación. Él se tumbó y yo me senté al lado de él.

-No te vayas, Emily.

-Alastair yo no... -Acercó mi mano a su mejilla y cerró los ojos.

-Quédate conmigo para siempre, Emily...no me dejes...

-Alastair.

Al final se quedó dormido, no entiendo porque mi corazón duda tanto cuando estoy cerca de él. Yo amo a Elliot, pero no puedo evitar sentir también algo por él...¿Es porque es el padre de Demian? No...no solo es por eso. Hay algo más en él, algo que solo yo puedo ver y sentir.

Sentí mi teléfono sonar y cuando lo cogí miré quién me llamaba. Era Elliot...ya era de noche, ¿he pasado aquí todo el día? Al final no he podido ver mucho a Demian, pero al menos saber que está bien me tranquiliza. Debería coger la llamada, pero no aquí. Me acerqué a Alastair y le di un beso en la mejilla y con mucho cuidado retiré la mano. Me quité las botas y caminé hasta la puerta y antes de cogerla miré hacia atrás y bajé la cabeza.

-Perdona, pero nosotros nunca podremos estar juntos.

Salí de la casa y me fui corriendo de allí, antes de que él se diera cuenta de que no estaba. Como le había prometido a René no diría nada, y tampoco diría nada de Alastair ni de donde estaba. Él ha vivido en paz en esa casa durante muchos años, no ha dado ningún problema. Se merece que esté tranquilo.

Cuando me alejé lo suficiente cogí mi móvil y llamé a Elliot.

-¿Emily, dónde estás?¿Estás bien?

-Estoy de camino a casa, tranquilo...está bien.

-¿Y él...?

-Demian ya ha encontrado un hogar. Pronto estaré de vuelta en casa y me tumbaré a tu lado en la cama. No me esperes despierto.

-Eso es imposible Emily, y lo sabes. Te quiero.

-Yo también te quiero.

Narra Alastair:

No notaba la cálido mano de Emily, ¿dónde está? Abrí los ojos, pero a mi lado no estaba y no sentía su olor en ningún lado. ¿Se ha ido? No...¿Por qué me abandonas otra vez? Ella no me quiere, lo sé. Jamás se olvidará de ese hombre, nunca me amará por todo lo que le hice, siempre huirá de mí. Creí que esta vez se quedaría conmigo, pero cuando juego con ella, siempre pierdo. No puedo hacer nada...

Mi Pequeña MateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora