La Pequeña Infantil

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Intenté contarle todo de la manera más resumida posible, era extraño hablar de esto y no sabía muy bien como explicarme, aún así intentaba que ella comprendiera como era mi vida antes de llegar aquí.

-¿De verdad?

-Sí, es muy distinto a como es la tuya.

-Vivís como los humanos, no como lo que somos realmente.

-Tal vez los que deberían empezar de nuevo seáis vosotros.

-Todos son felices aquí y no hay tantas complicaciones como en esa vida que me has contado.

-Bueno...cada uno tiene su opinión.

-Demian, ¿por qué cada vez que me acerco a ti te alejas más?

-¿Eh? -Me apoyé en una roca y miré para otro lado. -Es que yo...

-¿Es porque estoy desnuda?¿Acaso nunca has visto a una mujer desnuda?

-Pues no.

-¿Pero entonces que haces en la temporada de calor? Es imposible que no hayas estado con una mujer todavía.

-No he pasado por ninguna.

-¿Qué? Pero si has alcanzado la madurez.

-Hace tres días.

-¿Solo tres días? Vaya, pensé que había sido antes. -Se empezó a reír y yo me di la vuelta avergonzado. En ese momento solo pensaba en salir de ahí, pero de repente sentí sus manos en mi espalda y su cuerpo pegado al mío.

-¿Qué haces?

-Ahora estás más cálido que esta tarde, y hueles mejor. -Me puse completamente rojo, pero no podía moverme. -Escucho tu corazón latir muy rápido, ¿es porqué estoy haciendo esto?

-Podrías apartarte, por favor, de verdad que es muy incómodo.

-Tu piel no tiene marcas como los Omegas, y tus manos están limpias. no como los Deltas, ¿eres un Beta?

-¿Qué importa eso ahora?

-Mi abuelo dice que debo enlazarme con un Beta, no me importaría unirme contigo.

-¿Qué? -Ahora sí estaba nervioso, pero sentí que se separó y escuché que se empezó a reír.

-Tranquilo, era una broma.

-No me gustan esas bromas. Creo que ya es suficiente, date la vuelta.

-¿Por qué?

-Tú solo hazlo, ¿vale?

-Está bien. -La miré y se giró. -¿Y ahora?

-No te des la vuelta hasta que yo te diga. -Salí del agua y rápidamente cogí la ropa y me volví a vestir.

-¿Te he molestado tanto de verdad? Solo fue un juego de niños. -En cuanto me vestí, me puse detrás del árbol y me senté en el suelo.

-Ya está.

-¿Demian... dónde estás?

-Aquí, y esperaré aquí hasta que salgas.

-Que raro eres. 

Cuando salió del agua y se arregló, fuimos juntos de vuelta hacia donde estaban los demás. A lo lejos vi una fogata y todos estaban reunidos allí, sentados en el suelo y hablando entre ellos. Nosotros nos acercamos hacia dónde estaba su madre, y con ella había un hombre que a primera vista me dio miedo, era muy grande y parecía muy rudo. Sus brazos estaban llenos de marcas y tenía una mirada muy seria.

-Hola papá. -René se tiró encima de él y le abrazó.

-Hola, mi pequeña rebelde. -Ese hombre estaba sonriendo, tal vez no deba juzgar antes de...-¿Y tú quién eres? -Me miró serio y parecía nervioso.

Mi Pequeña MateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora