El Juego de Alastair

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Durante todo el día estuvimos haciendo planes y preparándonos para la batalla. Todas las personas que tuvieran más de 126 lucharían, y los demás se quedarían en sus casa a esperar noticias. Claramente no todos lucharías por miedo o por que no estaban de acuerdo con la revolución. Localizamos a todos los Omegas y todas las entradas y salidas que había en el muro. Algunos de esos soldados colaborarían con nosotros, eso era un punto a favor, porque nos abrirían puertas, y Viktor también se uniría y nos diría los puntos débiles de los Omegas. Todo parecía preparado.

Esa noche todavía seguían moviéndose, pero yo hace dos días que no duermo, necesitaba descansar. Estaba en la casa de la madre de Thomas y los dos estamos en el piso superior sentados en un balcón, con las piernas colgando al vacío.

-Hace menos de un día que viniste y tienes a todos moviéndose como locos.

-Saldrá bien, eso espero.

-¿De verdad tu familia te deja esto? -Me reí y miré hacia la luna.

-Ellos ni siquiera saben que estoy aquí,la verdad es que hace más de una semana que no los veo. Seguro deben de estar con mi hermano pequeño en Londres.

-Yo nunca he salido de aquí.

-¿No?

-Nací aquí, por eso odio este lugar. Antes de que Alastair cumpliera los 96, teníamos a su padre como Alfa. Y es la misma historia.

-¿Fue el Alfa tan joven?

-Sí, mi madre incluso recuerda como Alfa al abuelo de Alastair. Imagínate cuantos años llevamos dentro de estas murallas, aunque para entonces no había tantos como ahora. Después de una guerra, siempre aparecen por esas puertas cientos de lobos sin saber que hacer y sin saber que estarán aquí encerrados de por vida.

-Es muy triste, quiero que acabe eso.

-¿Puedo contarte un secreto?

-Claro, en mí puedes confiar.

-Nosotros fuimos los primeros. Quiero decir...mi manada, somos Deltas de la manada de los Trancy.

-Así que sois originarios de aquí.

-Sí... Pero a los demás no les gusta lo que somos y piensan que tenemos más privilegios. Por eso no decimos nada.

-¿Entonces porque estás tan deprimido?

-Aunque nos liberes... Nosotros no podemos irnos, no tenemos a ningún lado al que ir. Pertenecemos aquí.

-Eso puede cambiar, en el Norte tenemos mucho sitio y será un placer acogeros a todos.

-¿Cómo puedes estar tan segura de que tu Alfa nos dejará?

-Conozco al Alfa muy bien, y es una buena persona y siempre mira por los demás. A veces se preocupa demasiado y eso le hace ser bastante sobre-protector, pero por lo demás es muy amable.

-¿Cómo es que le conoces tanto?

-¿Te puedo contar un secreto?

-Sí. -Los dos sonreímos y yo junté las manos y moví mis piernas de un lado a otro.

-Pues yo soy la Mate del Alfa.

-¿En serio?¿Entonces tú eres la Luna?

-No, todavía no. No nos hemos enlazado.

-¿Entonces porqué estabas con Alastair?

-Porque en ese momento no le aguantaba ni a él ni a sus estúpidas normas que no me dejaban hacer nada que me gustaba. Además le odiaba por algunas razones... y cuando encontré a Alastair pensé que él era totalmente diferente a Elliot, y me interesó. Pero me equivoqué, y no vi que clase de persona era vuestro Alfa, hasta que ya era demasiado tarde.

Mi Pequeña MateHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora