Narra Alastair:
Emily se fue del comedor y me dejó a solas con él. Esta noche no podía ser más divertida, me asustaba lo bien que estaba saliendo todo y que casualmente el tipo del que me habló ahora esté aquí sentado en mi mesa, muerto de asco y celos hacia a mí. Me acerqué a la mesa, apoyé mis manos sobre ella y le miré a los ojos.
-¿Algún problema, Greyback?
-Ninguno. -Contestó rápidamente, aunque era más que evidente que tenía ganas de matarme ahora mismo.
-Retomando nuestra conversación... había pensando en darte un tiempo para que lo pienses. Hasta el cumpleaños de Emily, que será dentro de tres semanas, pero eso supongo que lo eso ya lo sabrás.
-¿Acaso es que estás sordo o solo que eres como un niño que no acepta un no como respuesta?
-Amigo, no sabes lo que dices. ¿Sabes cuántos Alfas han estado sentados dónde estás tú? Y como tú han respondido exactamente lo mismo, parece que no aprendéis. Yo intento ser bueno y amistoso, pero me sacáis de mis casillas. -Golpeé la mesa y ahora sí me puse muy serio. -Es un trato muy simple y nadie tiene porqué salir herido, me das la manada y tú dejarás de existir como Alfa. ¿Fácil, no? En cuanto a los humanos... claramente me desharé de ellos, no quiero que nuestra raza se manche con ellos. Lo único que tienes que hacer es decir sí. ¿O quieres que haya una guerra? Creo que conoces perfectamente la capacidad y el poder de mi ejército, y ellos siempre están listos para una batalla. Ahora...¿Cuál es tu respuesta?
-Que has perdido la cabeza completamente. Las personas como tú son las que harán que nuestra raza esté en peligro. Siempre hemos vivido pacíficamente con los humanos, si ellos descubren lo que somos, vendrán con sus armas y nos matarán a todos, y ni tú ni yo somos inmunes contra sus armas de fuego.
-No me subestimes, ¡ni a mí ni a mi manada! -Perdí los nervios, agarré la mesa y la tiré contra la pared. Me acerqué rápidamente a él y antes de que pudiera reaccionar le cogió por el cuello de la camisa y lo levanté. -Tienes tres semanas para darme una respuesta, tres semanas, ni un día más ni menos.
De repente sentí alguien acercándose, así que le solté y al darme la vuelta vi a Emily entrar, seguramente había bajado después de escuchar tanto ruido.
-Dios mío... ¿Qué ha pasado?
-No es nada, un simple y pequeño accidente. -Me acerqué a ella, la abracé para que no se preocupara y Roger apareció. -Justo a tiempo, acompaña al señor Greyback hasta su coche, ya se iba.
-Sí, señor. -Cogió su chaqueta de la mesa y él solo se fue hacia la puerta, pero antes de que se fuera le advertí.
-Recuerda, tres semanas, espero que sepas elegir bien. -Miró a Emily, pero no me volvió a dirigir la palabra y simplemente se largó. Que desagradecido, por encima de que le invito a cenar...
-¿Y la mesa?¿Cómo ha llegado hasta el otro lado?
-No debes preocuparte por eso, por la mañana todo estará como antes. Siento mucho si te hemos despertado.
-No, estaba despierta. Solo me asusté al oír ese gran estruendo.
Nos fuimos a la habitación y
Entramos en la habitación y mientras yo me estaba desvistiendo, ella ya tenía su pijama puesto y esperaba sentada en la cama a que acabara. Hay algo en mi cabeza que me está empezando a molestar, tengo que acabar con esto rápido antes de que pierda totalmente los nervios.
-Alastair, ¿te quería preguntar algo? -Estaba desabrochando mi camisa cuando de repente ella me sacó de mis pensamientos.
-Claro, ¿de qué se trata?
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Mi Pequeña Mate
WerewolfSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
