Visita Inesperada

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Narra Elliot:

Ya pasaron casi 3 años, y dentro de poco sería el cumpleaños de Emily, cumpliría 126 (18 años) y será el momento en el que le diría toda la verdad. Durante todo este tiempo me he estado controlando, y realmente a veces me resultaba difícil.

Esta niña me está volviendo loco. ¿Por qué tenía que dormir con tan poca ropa? Siempre con esos pantalones cortos y esas camisetas hasta el ombligo. Aunque pusiera una almohada en medio de la cama y me haya amenazado con cortarme las manos como la molestara mientras dormía... Seguía siendo un hombre y es imposible para mí no pensar en nada malo. Además de que ahora ya parecía casi toda una mujer. Quiero besarla y dormir abrazado a ella, y a pesar de que parecía más cómoda conmigo mantenía las distancias y no me dejaba acercarme a ella. acercara.

-Emily, tengo el día libre, ¿quieres ir al cine? -Entré en la habitación y la vi enfrente del espejo maquillándose. -¿Qué haces?

-¿Acaso no lo ves?

-Me refiero a porqué lo haces.

-Es que esta noche voy a salir con una amiga a una fiesta, y claro... una tiene que estar bien.

-¿Fiesta?¿Salir? Ni de broma, y menos así. -No iba mal vestida, pero aún así no podía evitar imaginar que otro se acercara a ella.

-No eres mi padre, además... ya tengo casi 126, puedo hacer lo que quiera, cuando quiera.

-Me niego a que vayas a esa fiesta, y conoces bien el motivo por el que lo digo.

-Aunque sea tu Mate, eso no te da derecho a mantenerme encerrada todos los días, pienso salir a divertirme, y ni tú ni nadie me lo vais a impedir.

-Si alguien se acerca a ti lo notaré y perderé el control. No juegues con fuego, Emily. 

-Deja de seguir intentando que me quede, porque no lo haré. Dentro de una hora salgo y quiero acabar de prepararme, así que ya puedes dar media vuelta y salir.

-Prométeme que no dejarás que otro hombre te toque, prométemelo.

-Que sí, plasta... y ahora vete. -No iba a dejar que vaya sola, así que la seguiré. Me encargaré de todo aquel valiente que se atreva a tocarla, hasta que desee no haber salido de su casa esta noche. 

Cuando salió de casa la seguí hasta una discoteca de la ciudad, y se reunió con la que debía ser la amiga con la que iba a salir de fiesta. En aquel lugar no noté el olor de ningún humano, y eso no era nada bueno, cualquiera podría oler el delicioso olor de rosas y vainilla que desprendía Emily. Preferiría que hubiera humano, son más fáciles de tratar y espantar que los lobos. Pasó una hora desde que estaban sentadas en uno de los tantos sofás que allí había, bebiendo algo que seguramente fuera alcohol, cuando dos tipos se acercaron a ellas.1

-Tyler, Pablo, ¿creía que habíais desaparecido?

-Hemos vuelto de nuestras vacaciones.

-¿Quién es tu amiga?

-Ella es Emily, una compañera de clase.

-¿Y os podemos invitar a algo?

-Por supuesto.

Se sentaron con ellas, uno a cada lado y empezaron a hablar.Esos dos no me gustaban un pelo, y menos el que no dejaba de mirar y hablar con Emily. No eran adolescentes, estaba seguro de eso. Si intervengo ahora y me presento allí, ella me odiaría otra vez. Solo pararé las cosas cuando vea que no van bien o se están pasando del límite.

-Conocemos un lugar mucho mejor que este, ¿os venís?

-Claro, ¿vamos Emy?

-Suena genial, ¿por qué no?

Mi Pequeña MateHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora