Al llegar a la clínica enseguida unas enfermeras que estaban en la entrada tomándose un descanso vinieron hacia el coche para saber lo que pasaba. Una de ellas nos reconoció y enseguida pidió una camilla para llevarla adentro. Fui con ella hasta la habitación, y el médico vino detrás deprisa.
-¿Qué está pasando?
-Doctor, tal vez sea un bebé prematuro.
-En ese caso hay que llevarla al quirófano. Preparadlo cuanto antes.
-Alastair.
-Estarás bien, te lo prometo. No te preocupes.
-Vamos a llevárnosla.
-Señor, tiene que esperar en la sala.
-¿Qué? No, yo me voy con ella.
-Entendemos su preocupación, pero debe esperar aquí.
Me negué, pero me sacaron de allí a la fuerza y cuando me di cuenta no sé por donde se habían llevado a Emily. Estaba nervioso, muy nervioso... casi desesperado, tenía miedo de que algo le pasara a ella o a Aria. Esto no estaba para nada planeado, y las situaciones imprevistas me ponían enfermo. No me podía estar quieto en la sala de espera, daba vueltas de un lado para otro, seguro preocupando a más de una enfermera que me preguntaba si quería algo para tranquilizarme.
Pasó más de una hora y yo ya no estaba nervioso, estaba que saltaba por las paredes si me lo proponía. Me estaba tirando del pelo,olía sangre de Emily y eso no me ponía cada vez peor. Iba a reclamar que me dejaran verla, y cuando fui a junto una de las enfermas vi al médico aparecer- Fui hacia el corriendo para preguntar que había pasado, pero al ver su expresión me preocupé.
-¿Y mi mujer?¿Y el bebé?¿Están bien?
-Su mujer está bien, pero lamento mucho decirle que no hemos podido hacer nada para salvar a su hija.
-¿Qué? No... no...
Sentí que el mundo se me caía encima. Sin dejar que dijera otra palabra fui a buscarla corriendo. Cuando la encontré en la habitación la vi sentada sobre la cama destrozada llorando desesperadamente. Me acerqué y en cuanto estuve a su lado la rodeé con los brazos, y ella se agarró a mi camisa con fuerza.
-Alastair...no está...¡No está!
-Emily, lo siento... lo siento muchísimo.
-Aria...¡Ella murió! ¡Nuestra hija murió!
Podía sentir el dolor que estaba sintiendo Emily, un dolor horrible que me estaba matando por dentro. Me sentía impotente, no sabía como calmar a mi pareja, no sabía que hacer. Me había quedado completamente en shock, mis manos temblaban y mis ojos estaban acuosos, mis lágrimas recorrían mis mejillas al escuchar los gemidos de tristeza de Emily. Todo ha pasado demasiado rápido, ¿por qué?
Cuando regresamos a casa ordené que recogieran todas las cosas que había en nuestra habitación, la cuna, los juguetes, todas las cosas que iban a ser para Aria. No quería que Emily estuviera peor, es mejor mantener bajo llave todas aquellas, por ella, por los dos...
Emily no paró de llorar en toda la noche y yo tampoco pegué ojo consolándola entre mis brazos, pensando en porqué había pasado esto, en que he perdido algo muy importante para mí...a mi hija.
Cuando amaneció me di cuenta de que Emily se había quedado dormida, el agotamiento y el cansancio habían podido con ella. La dejé sobre la almohada para que descansara mejor y me tumbé a su lado, yo también necesitaba dormir un poco. Ojalá cuando abriera los ojos todo esto hubiera sido una horrible pesadilla, pero yo sabía más que nadie que esto era real, y que no ha sido un mal sueño.
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Mi Pequeña Mate
Hombres LoboSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
