Unidos Hasta el Fin

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Esa noche tenía preparado algo especial para Alastair, además hoy era el día de mi cumpleaños y parece que nadie se ha dado cuenta todavía. ¿Él lo sabía?¿Alguien en esta gran casa lo sabía? Claro que no. Bajé las escaleras buscando a mi lobo albino posesivo por todos lados, y como no lo encontré dentro, busqué fuera...Y al abrir la puerta que daba al jardín me llevé una gran sorpresa.

-¡Felicidades! -Estaban Demian, René, todos los trabajadores, los "queridos" vecinos y Alastair, quién rápidamente se acercó a mí y me besó.

-¿Esto ha sido cosa tuya?

-Cosa de todos. Feliz cumpleaños, pequeña. -Me dio una copa de lo que parecía un cóctel de color rosa.

Todo el jardín estaba decorado con cintas y globos, había una gran tarta en una mesa, y otros muchos dulces alrededor. Música, bebidas y en una mesa había regalos envueltos.

-Creí que no te acordabas.

-¿Cómo me iba a olvidar? Yo jamás olvido nada. Disfruta de tu fiesta, te la mereces.

Estuve hablando con todos durante toda la noche. Los vecinos estaban aquí por pura cortesía y como una fiesta de bienvenida al vecindario, pero puse todo mi esfuerzo en llevarme bien con ellos, y Alastair hacía lo mismo. Auqnue veía a más de una mujer comer con los ojos a mi lobo. Estábamos hablando tranquilamente, cuando de repente uno de ellos hizo un comentario que nos cogió desprevenido.

-Oye, ¿vosotros dos sois hermanos? -Se dirigió a Alastair y miró a Demian que estaba en el otro lado con René.

-Sí, es mi hermano pequeño Demian, y su futura mujer René. -Físicamente los dos aparentaban la misma edad, y se parecían demasiado. Decir que era nuestro hijo era una locura.

-Parecéis casi gemelos. Además os teñís los dos el pelo del mismo color.

-Somos muy cercanos, es cosa de familia. -Todos nos reímos de forma natural y cuando me preguntaron cuantos cumplía, les dije 25 años. Aunque en realidad tenga 259 años (37 años).

Todos me dieron sus regalos, pero hubo uno que eché en falta, ¿dónde estaba el regalo de Alastair? Bueno...no le di mucha importancia ya que siempre estaba regalándome cosas, así que no me molesté en absoluto. Cuando la fiesta acabó, todos se fueron a sus casas y nosotros subimos a nuestra habitación.

-Voy un momento al baño, ahora vuelvo.

Cuando me metí dentro, empecé a hacer las cosas rápido. Me di una ducha muy rápida, solo el cuerpo, y cogí la ropa que tenía preparada. Un conjunto negro de encaje, que todavía no estrené, como muchos de los que compré en Syndey. Me arreglé todo lo que pude muy rápido para no hacerlo esperar, y cuando salí le vi de espaldas sentado en la cama mirando unos papeles.

-Alastair.

-¿Sí? -Se dio la vuelta y cuando me vio su cara delataba completamente lo sorprendido que se había quedado.

-¿Te gusta?

-¿Qué si me gusta? -Se levantó de la cama y se acercó a mí. -Te comería entera.

-Quiero hacer el amor hoy, por mi cumpleaños...-Le dije con voz de niña pequeña, esta noche me apetecía hacer algo distinto. -Hace tiempo que no lo hacemos.

-Ahora no, Emily. Tengo que hacer unas cosas.

-¿Qué? -Alastair jamás se había negado a hacerlo. -¿Por qué?

-Hay algo importante que debo hacer. -Me acerqué a él dispuesta a hacerle cambiar de opinión, le abracé el cuello y pegué mi cuerpo al suyo, haciendo que inevitablemente tuviera que mirar el cuerpo que se estaba perdiendo.

Mi Pequeña MateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora