Lazos Rotos

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Narra Alastair:

Emily fue a mirar el jardín trasero y yo debía dar órdenes a los nuevos trabajadores. Empezando por los guardias de seguridad.

-No quiero que nadie entre sin identificarse o sin haberme avisado a mí antes. La verja de la entrada siempre cerrada. Quiero asegurado todo el perímetro de la casa, ¿entendido?

-Sí señor.

-Pues empezad a moveros.

Se fueron y los siguientes eran los trabajadores de la casa. Me acerqué a una de las mujeres que estaba poniendo los libros en las estanterías del que sería mi despacho. En cuanto me vio se detuvo y se dirigió a mí.

-¿Necesita algo?

-Annia, ¿no? Puedes decirme de que te encargas.

-Limpiar las habitaciones y la cocina.

-Bien. Te daré el dinero necesario para que llenes la despensa con todo tipo de comida.

-Iré esta tarde a comprar entonces.

-Esta noche cenaremos fuera, así que no te preocupes de hacer la cena hoy. En cuanto al horario para entrar en las habitaciones. No entres en la principal hasta que los dos hayamos salido de la habitación, o hasta que alguien te de permiso.

-Por supuesto. En cuanto a la comida, ¿debo tener cuidado con algo?

-No. No tenemos ningún problema con nada, pero asegúrate de comprar dulces todos los días, es importante.

Salí del despacho y me dirigía a la sala principal, cuando de repente alguien llamó a la puerta. No esperaba a más personas, como sea otro humano... Me acerqué a la puerta y cuando la abrí me llevé una gran sorpresa.

-¡Roger!

-Me alegro de volver a verle, señor. -Nos dimos la mano y enseguida le hice pasar.

-¿Cómo me has encontrado?

-Su hermana Mina me llamó y me dijo que necesitaba ayuda.

-¿Mi hermana? No sabía que seguías en contacto con la familia. Igualmente me alegro de volver a verte. ¿A ayudar, dices? Bueno siempre es bueno tener a alguien de confianza en casa.

-Es un placer volver a trabajar para ti.

-¿Lo de siempre?

-Sí, me encargaré de mantener todo perfecto y a su gusto.

-Entonces te dejo encargado de todos y de la casa. Todos son humanos, así que no te pases con tus normas.

-Es raro que tenga humanos alrededor.

-No pienso tener a otro lobo aquí y que pueda estar cerca de Emily.

-¿La señorita Emily está aquí?

-Así es, ahora no hace falta que la controles ni la vigiles como te lo pedí en el pasado. Ahora estamos juntos y no hay ningún problema.

-Me alegro. Bueno...iré a recorrer la casa y a ver a los demás trabajadores.

-Te confío el trabajo. Y por cierto...Bienvenido de nuevo, amigo.

Ha sido una gran sorpresa volver a ver a mi viejo amigo y cuidador después de tantos años. Ahora sé que puedo estar seguro de que todo aquí funcionará perfectamente y que no habrá ningún problema que Roger no pueda solucionar en un segundo. Salí al jardín, donde la vi sentada en un banco de piedra que había al lado de la fuente, que ocupaba el centro del jardín.

-Alastair.

-¿Qué tal?¿Las vistas son bonitas?

-Son increíbles. Que pena que tenga que estar con el brazo así un mes, me gustaría dar un paseo por el bosque, los dos juntos.

Mi Pequeña MateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora