Narra Emily:
¿De verdad firmaría? Mis padres estaba nerviosos, pero al otro lado parecían estar deseando a que pusiera su nombre en aquella hoja de papel. Yo...no quiero que firme.
-Me parece que no voy a hacer nada. -Cogió la hoja y se la rompió. -Prefiero morir a vivir sabiendo que he dejado a personas inocentes morir en tus manos.
-Tsk...al elegido muy mal, amigo. A un Trancy no se le hace enfadar, puede ser muy peligroso.
-Pero no solo estoy aquí por esto. -Tiró los papeles en la mesa y me miró. -Emily va a volver conmigo esta noche, ¡por que es mi Mate, es mía!
Me quedé en shock completamente y todos también se quedaron igual, todos menos Alastair que se empezó a reír a carcajadas, se puso la mano en la cara y de pronto paró y se puso completamente serio y sus ojos se volvieron rojos como la misma sangre.
-¿Tuya? No me hagas reír. Esta pequeña preciosidad es solo mía, ella mismo me dijo que me quería. ¿Cuántas veces te dijo eso a ti? Déjame pensar...¡Ah sí, ninguna! Ya me dio gracia que rompieras el trato, ¿y ahora esto? Te estás metiendo con el tipo equivocado, y hasta ahora me he estado controlando mucho, pero has llegado hasta un punto en que solo siento deseos de arrancarte la cabeza del cuello de un solo mordisco. Si por mí fuera, ahora mismo estabas muerto, pero está ella, y hay un niño pequeño, así que no haré nada, además es su cumpleaños y no deberíamos tapar su gran día con nuestras absurdas discusiones. Por lo que te voy a pedir muy amablemente que recojas tu chaqueta y salgas de mi casa, ahora mismo. Otro día iré a destruirte, pero por hoy solo vete.
-Emily, ven conmigo por favor, no te conviene estar con una familia de asesinos a sangre fría y menos vivir con un monstruo. Su familia está maldita. -De pronto todos los Trancy se levantaron de sus asientos y se pusieron a la defensiva, y sus ojos se volvieron igual de rojos que los de Alastair.
-¿Malditos?¿Qué sabrás tú mocoso?
-Ahora recuerdo tu apellido, tú familia no has causado muchos problemas antes. Parece que la historia se repite.
-Te has atrevido llamar a mi hijo monstruo, eso lo pagarás muy caro.
-Tú también lo has visto, ¿no, Alastair? Todos lo han visto, y lo han escuchado, pero nadie ha dicho nada.
-¿De qué estás hablando?
-¿De qué es la tarta? -Bajé la mirada hacia la tarta y entonces me di cuenta de que era rosa.
-Fresa... -Contesté yo sin entender porque había hecho esa pregunta.
-¿Entonces porqué dijiste vainilla y chocolate? -Le miré sin seguir entendiendo, y cuando miré a mis padres ellos parecían también sorprendidos. -No olió la tarta, me olió a mí y sabes lo que eso significa, yo... -De pronto Alastair cogió el cuchillo clavado en la mesa y se lo lanzó, pero Elliot lo esquivó poniéndose a un lado.
-Ya me he hartado de ti. ¿Últimas palabras? -Dio toda la vuelta a la mesa para ir a por él.
-No serán las últimas, pero si así lo fueran...Emily, yo soy tu Mate.
-Se acabó. -Le iba a pegar un puñetazo, peor yo enseguida me levanté y grité tan alto como pude
-¡Para! -Todos me miraron y mi cuerpo estaba temblando de miedo, pero sabía que si no hacía nada Elliot acabaría muriendo aquí. No puedo dejar que eso pase. Corrí hacia ellos y cuando llegué, abracé a Alastair para que se detuviera.
-Mi Mate es Alastair, yo...lo olía a él. -Estaba mintiendo, Elliot tenía razón, pero no podía dejar que muriera. Elliot me miró muy dolido y yo escondí al cabeza en el pecho de él, no podía mirarlo a la cara, me dolía demasiado.
-Emily. -Me abrazó y me dio un beso en la frente, parece que se había calmado. -Siento asustarte.
-Señor. -De pronto me cogió en brazos y sentí que nos movíamos.
-La cena ha terminado, os pido a todos amablemente que salgáis de nuestra casa, ahora mismo. Roger encárgate tú.
-Por supuesto, señor. -Siguió caminando y cuando sentí que subíamos una escaleras me asomé para ver dónde estábamos. Me extrañé al ver que íbamos a la habitación.
-Tranquila, ya nadie nos molestará.
Abrió la puerta de la habitación y en cuanto entró, fue hacia la cama y me dejó con cuidado sobre ella, pero no se separó de mí, y frotó su mejilla contra la mía. Nos miramos durante un segundo y me besó, pero de repente sentí su mano debajo del vestido y subiendo por mi pierna lentamente. Sabía lo que estaba pensando, pero no le dejaría.
-Alastair.
-No puedo aguantarlo más.
-Por favor, no estoy preparada. Ahora no es un buen momento, después de lo que ha pasado no puedo.
Apartó la mirada hacia a otro lado y se apartó. Parece que lo había entendido, me levanté de la cama, cogí mi ropa para dormir y fui al baño. Cuando cerré la puerta me encontré con una caja negra con un lazo rojo. ¿Un regalo de cumpleaños? Deshice el lazo y abrí la caja y al mirar lo que había dentro me sonrojé y pegué un salto hacia atrás.
-Espero que lo uses mañana por la noche. -¿Me escuchó?¿Cómo sabe que lo he visto? -Quería que fuera una sorpresa, pero hoy ya hemos tenido suficiente. -Cerré la caja y me olvidé de lo que vi durante un momento. Me puse el pijama y cuando salí él todavía seguía con la ropa puesta de antes. -Tenía la esperanza de que salieras del baño con ese conjunto.
-En otro momento...¿No vas a cambiarte?
-Voy a estar un rato en mi despacho, tengo cosas que hacer.
-Alastair. -Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla para acercarme a su oído. -No lo hagas.
-¿Que no lo haga, lo qué?
-Por favor, ya tienes todo lo que quieres, deja el Norte.
-¿Dejarlo?
-Por favor... -De repente me agarró del mentón y me apretó.
-¿Le estás defiendo?¿Eh, Emily?¿Vas a ir en mi contra?
-No, nunca pensaría en eso... pero el Norte sigue siendo mi casa, no quiero que destruyas mi hogar.
-¿Destruir? Jamás haría eso... Solo lo voy a tomar por la fuerza, si ellos colaboran nada pasará. Pero no tienes miedo de que destruya ese lugar, tienes miedo de que mate a Greyback, ¿no es así? Pero escúchame bien... No te metas en medio, mantente al margen de estos asuntos, no me gustaría tener que enfadarme con mi mujer. -Me soltó y me miró a los ojos. -Además, eres una pieza muy importante en mi juego.
-¿Juego?
-Yo soy el rey, y tú la reina, ¿y quién tiene que ponerse delante de mí para sacrificarse por su lealtad?
-La reina...
-Veo que sabes jugar al ajedrez. Pero si no llegan hasta el rey, la reina no tendrá que hacer nada malo. Así que no interfieras más. -Las manos me temblaban de miedo ante él, noté la fuerza que tenía sobre mí y lo indefensa que yo estaba. Se alejó lentamente hasta la puerta y antes de irse, habló una vez más. -Duerme bien, mañana ya verás como esta conversación ya está olvidada. Buenas noches, Emy.
Salió de la habitación y yo caí de rodillas en el suelo pensando en lo que había hecho, en el problema en el que me había metido yo sola, y que también les he causado a los demás. Nunca creí que Alastair pudiera llegar a ser un hombre tan frívolo y cruel, a él solo le importaba el poder sobre otros. Que tonta he sido...¿cómo no me he dado cuenta antes?¿Qué voy a hacer ahora?
ESTÁS LEYENDO
Mi Pequeña Mate
WerewolfSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
