Narra Alastair:
No podía estar tranquilo, no era como antes. Ahora que la he vuelto a ver no puedo dejar de pensar en ella. La necesito...Necesito que esté conmigo. Desde que la vi por mi primera vez nada ha vuelto a ser lo mismo. Yo solo me preocupaba por mi mismo y solo me importaba tener el control sobretodos, ahora lo único que quiero es que Emily esté a mi lado y que se olvide de todo lo demás.
Quiero matar a Greyback, él es mi único problema. Si él desaparece ella vendrá a mí. ¡Eso es! ¡Tengo que matarle!
Narra Emily:
Estaba desayunando junto con Lena y Jack, cuando de repente sentí un escalofrío en mi espalda. Fue una sensación que me asustó y provocó que el vaso que llevaba en la mano se me cayera en la mesa.
-Mamá, ¿estás bien?
-Sí, sí... fue un accidente. -Cogí un paño y limpié el líquido que derramé en la mesa.
-¿Dónde está, papá?
-Ha tenido que salir más temprano hoy, una de sus reuniones. -Miré a Jack y le hablé seria. -Hoy tienes las pruebas finales, espero que hayas estudiado.
-También hay pruebas físicas.
-Esas no me preocupan. ¿Has estudiado?
-Sí... tampoco ha sido tan difícil. -No dejaba de mirar al móvil ni un segundo.
-Claro...estudiar a tu novia debe de ser muy fácil.
-¡Lena!
-¿Puedes dejar de hablar con ella aunque sea cinco minutos mientas estamos desayunando en mi familia?
-El tío Sam me ha dicho que tú eras peor, te escapabas de casa para ver a tu novio.
-Sí y me equivoqué totalmente. Pero eso no viene a cuento ahora.
-¿Era para ver a papá?
-No, en ese momento no sabía que Elliot existía siquiera. Y tú como no saques buena nota en las pruebas tendrás problemas.
-Siento no ser tan bueno como ese idiota que...También se escapó. -Esta vez si que me miró y yo me enfadé.
-Castigado sin salir, dos semanas.
-¿Qué?¡No es justo! Ya soy mayor de edad.
-Todavía no has cumplido los 126, y hablaré con tu padre después, tal vez tú no debas de ser el siguiente Alfa, me sentiría más segura que lo fuera Lena.
-¿La enana de Alfa?
-Soy más lista que tú. -Los dos se pusieron a pelear, cuando de repente sentí un olor extraño... era sangre, ¿de quién? No es de Elliot, ¿entonces de quién?
Me levanté corriendo y abrí la puerta de la entrada. Todo parecía en calma fuera, ¿entonces porqué huelo sangre? No es ni de Jack ni de Lena, y no es de Elliot tampoco. ¿De quién?
-Niños venid aquí. -Se acercaron a la puerta y me miraron confundidos.
-¿Qué pasa?
-Oléis sangre. -Si yo la olía, ellos también debían sentirla ya que somos familia.
-No, no huelo nada.
-Yo tampoco. -Tampoco es de Demian, sino ellos lo habrían notado también, no es de nadie familiar. ¿Entonces de quién demonios es? ¿Quién más puede ser?
-¿Estás bien mamá?
Nadie familiar...pero yo la siento como si lo fuera. No puede ser que sea de...
-¡Alastair!
Narra Demian:
-¿Estás bien, Demian? -Estaba sentado en una rama del árbol, cuando sentí que Nami se acercó también y se sentó en la que estaba a mi lado.
-Nami... las mujeres os entendéis entre vosotras, ¿no? No sabías lo que le pasó a René.
-¿Por qué preguntas eso?
-Es que anoche la vi.
-¿No se había ido del bosque?
-Creí que sí, pero la encontré por la noche en el lago, por eso llegué tarde a la cena. Hablamos y al final me dijo que...bueno que yo...era su Mate.
-¿René te lo dijo? -Se levantó enseguida y vino hacia a mí.
-Sí. Espera...¿lo sabías?
-Hace dos años sentí que ella era muy apegada a ti, así que le pregunté si teníais algo, pero ella me dijo que jamás se le ocurriría hacer algo así, aunque sabía que estaba mintiendo.
-Si lo sabías, ¿por qué nunca me lo dijiste?
-No me pareció nada importante y no quería ser yo la que te dijera algo así. Sé porque ella me odia, está celosa solamente. Pero yo también te amo, Demian. Solo que ella nunca tuvo el valor de decírtelo.
-¿Y tú te considerabas su amiga, haciéndole daño? -Me enfadé y también me levanté.
-Es normal que dos mujeres se enamoren del mismo hombre, ¿porqué eso te molesta tanto? Además ella estaba de acuerdo con lo nuestro.
-He estado haciéndole daño tanto tiempo sin darme cuenta, lo mío es imperdonable, pero lo tuyo es despreciable. ¡Debiste decírmelo!
-¿Por qué me gritas? -Cogió mi mano y se pegó a mí. -Era ella o yo, tú me amas a mí y yo a ti, se acabó. René ya se ha ido, ahora puedes estar tranquilo.
-Eso no es verdad. -Me separé de ella y empecé a bajar saltando de rama en rama, pero ella me siguió.
-¿A dónde vas?
-A buscar a René.
-¿Qué? No puedes hacer eso, además...ella no te escuchará, es demasiado orgullosa como para pedir disculpas por todos los problemas que ha causado.
-No quiero que se disculpe, el que se va a disculpar voy a ser yo.
-¡Demian! -Pero seguí bajando, y esta vez más rápido. Llegué hasta las raíces del árbol, pero entonces ella saltó y se puso delante de mí. -¡Para!
-Quítate de mi camino, Nami.
-No, no dejaré que otra mujer te ponga las manos encima. Somos pareja.
-Si fuéramos pareja jamás me habrías ocultado algo tan importante. Recónocelo de una vez, solo te importa que ella no esté cerca, porque te sientes en inferioridad. ¿De verdad estás enamorada de mí?¿O es solo que querías estar por encima de René al menos una vez? -Empezó a llorar, pero yo me mantuve igual de serio. -Nunca te importé, solo querías que ella lo pasara mal. Y sabiendo que le gustaba decidiste apartarme de ella. -Hazte a un lado, iré a buscarla.
-Estamos prometidos...no puedes engañarme así, ¿sabes lo que eso significará en la manada? Seré el hazme reír de todos.
-Ese no es problema mío, iré a buscar a René.
-¡No! -De repente sentí un olor extrañamente conocido.
-¿Sangre? -No estaba escuchando a Nami, solo estaba centrado en aquel olor tan intenso. Que creo saber de quién es... de mi padre.
Me transformé y salté corriendo al bosque. Si hay sangre de mi padre significa que algo malo debe estar ocurriendo, tengo que llegar cuanto antes a su casa. ¿Qué pasa?
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Mi Pequeña Mate
Hombres LoboSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
