Sentimientos Ocultos

3.2K 249 12
                                        

Abrí los ojos y sentí un fuerte dolor en mi pecho. Pero si sentía dolor significaba que no estaba muerto... Me giré y a mi lado vi a Emily dormida. Me había traído hasta mi casa, y mis heridas estaban vendadas, mis manos, mi hombro, mi pecho, mis brazos... Me moví un poco y me senté sobre la cama, e intenté recordar lo que había pasado. Demian...¿estará bien? Eso espero...

Me quedé un rato así, hasta que de pronto sentí algo sobre mi hombro y cuando miré hacia atrás vi a Emily despierta.

-¿Estás bien?¿Te duele algo?

-Emily... -Se levantó y puso su mano en mi frente.

-Parece que la fiebre ya te bajó.

-¿Dónde está Demian?

-Ha vuelto al bosque con los suyos. Él está bien, no le ha pasado nada. Ahora acuéstate y descansa, estabas a punto de morir hace dos días. -¿He estado inconsciente dos días? -Te traeré algo para comer. Quédate aquí y no te muevas más de lo necesario, no puedes permitirte perder más sangre.

Ella salió de la habitación y yo me tumbé de nuevo como quería. ¿Le abandonó y ahora está conmigo? O es que...ella es la que quiere matarme. La verdad...cualquiera de las dos opciones son buenas. Prefiero morir por ella que por esos idiotas. Cuando regresó traía en las manos una bandeja con varias cosas deliciosas. Me moría de hambre, solo ver la comida se me hacía la boca agua. Puso la bandeja con cuidado sobre la cama y me dio una taza de café.

-Después te cambiaré los vendajes. Las heridas más graves tardarán en cerrar.

-¿Te quedarás conmigo?

-¿Crees que puedo volver después de protegerte? La mujer del Alfa ha ayudado a un criminal a escaparse... Ya no puedo volver.

-¿Me odias?

-Te empezaré a odiar después de que te pongas bien, ahora solo déjame seguir ayudándote y no me hagas las cosas más complicadas.

Narra Emily:

Sí, me arrepiento profundamente de haber desafiado a Elliot. Pero en aquel momento no podía solo dejar que lo matara... Toda mi vida se fue en el instante en el que me puse delante de Alastair para protegerle. Maldito Trancy... Ni siquiera debí sentir tu sangre.

Cuando acabó de comer, aparté la bandeja y la puse sobre la mesa. Volví a acercarme a él y con mucho cuidado le ayudé a levantarse. Fui con él hasta el baño y cuando lo puse en el suelo, me arrodillé a su lado y empecé a quitarle las vendas con mucha delicadeza para no hacerle más daño.

-Pon el brazo en mi hombro, así será más cómodo. -Hizo lo que le pedí de forma obediente. Quité con cuidado el vendaje de su hombro y al despertarlo y ver el mordisco que tenía me preocupé. -Has tenido suerte... aún puedes mover el brazo.

-Parece que tendré más cicatrices.

-Eso ni lo dudes. Pudo haberte cortado el brazo, menos mal que no llegó a ninguna vena importante. -Cogí las esponja y la mojé con agua tibia. -Tal vez te moleste un poco.

-Está bien. -La pasé suavemente por la herida para limpiar la sangre. -Emily...gracias.

-No me las des.

Narra Alastair:

Quizá esto sea una muy mal idea, pero quiero molestarla un poco.

-¿Piensas bañarme?

-Solo estoy limpiando tus heridas. -Al mirarla vi como sus mejillas se pusieron rojas.

-Tranquila pequeña... no hay nada que no hayas visto ya. -Cogí su mano y la puse en mi abdomen y yo acerqué mi rostro al suyo. -Y yo todavía recuerdo todo de ti, aunque me gustaría probar todo de nuevo. -Iba a besarla, pero entonces ella me empujó y fue para atrás.

Mi Pequeña MateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora