Narra Emily:
Mi madre me lo dijo, y Elliot también... Yo tenía en mi vientre al hijo de Alastair, Todavía no lo lograba entender, ¿acaso esas pastillas que decía que era para evitar esto eran falsas?¿Me mintió? ¿Embarazada? Imposible...solo tengo 126 años, esto es demasiado para mí. Elliot estaba enfadado, aunque intentara disimularlo y ayudarme, sabía que me odiaba. Todos nuestros planes se rompieron en ese momento. Había dejado que otro hombre me tomara, y eso claramente le sentaba muy mal. Quería hacer algo, pero ya no podía cambiar nada de lo que pasó.
Pasé nueve sin salir de casa. Mientras mi barriga iba creciendo más y más con ese hijo que tenía dentro de mí. Mis padres venían a visitarme, y mi hermano también, para animarme y apoyarme, aunque sabían que había defraudado a todo el mundo, y más a Elliot.
El día 15 de Noviembre me llevaron corriendo al hospital, y después de largas horas de sufrimiento di a luz a primer hijo. Era un niño y cuando me lo trajeron y lo cogí en brazos, sin saber porqué sonreí y le acaricié la mejilla. Su pelito era grisáceo, como el de Alastair, y sus ojos eran oscuros como los míos. Se parecía a él, pero era tan pequeño que me resultó adorable. Me llevaron a la habitación de vuelta, y en cuanto entramos Elliot y mis padres vinieron corriendo.
-¿Estás bien, Emily?
-Sí, estoy bien.
-Ese es...
-Sí, parece que se ha quedado dormido. También debe de estar cansado.
-No te encariñes demasiado, se irá al Oeste, allí se encargarán de él.
-¿Qué? No, no puedes hacerle eso. -Le abracé con fuerza, como modo de protección.
-¿Qué estás diciendo?
-Allí le matarán y lo sabes. No puedes condenar su vida de esa manera, es inocente, solo es un bebé.
-Emily, es el hijo de un monstruo, es peligroso.
-Él no tiene porque saber quién es su padre, también tiene mi sangre, es mi hijo, y si te atreves a ponerle una mano encima te la arrancaré.
-Elliot, aléjate un poco. Tienes los ojos dorados, es el instinto de protección y de madre, cálmate. Te entiendo, yo también me pondría así si alguien intentara alejaros de mí.
-¿Matarías a alguien que comparte mi olor y mi sangre, Elliot?¿Lo harías?
Se quedó callado y miró para otro lado. Yo abracé al pequeño que tenía en brazos y le miré con una sonrisa. Era muy bonito y pequeño, quería a este bebé, es mi hijo y nadie me lo va a quitar. Pero a cambio de que se quedara aquí, Elliot puso normas a las que no pude negarme a aceptar a pesar de que estaba siendo injusto y cruel con él.
Le puse el nombre de Demian, aunque realmente no sabía como sería su apellido, así que lo llamé Demian Blake. Su nombre lo había pensado antes de que naciera y era un nombre que me gustaba mucho. Además sonaba tan distintivo como su familia de nobles. Aquel día Elliot decidió cambiar de casa, y nos mudamos a una cerca del bosque, en la que había varias habitaciones libres, a parte de la nuestra, pero la de él estaba en la parte de abajo de la casa. Las otras serían para nuestros hijos, pero Demian debía estar oculto a los demás. Ya que sabía que nadie me ayudaría, arreglé ese sótano y lo convertí en una habitación para él. Agradecí a Viktor y a Charlotte que me ayudaran a pintas las paredes y a poner la moqueta en el suelo. Ellos eran más tolerantes y sabían porqué hacía esto. Y mi madre me dio algunos muñecos y juguetes que mi hermano ya dejó de usar, así como algunas de sus cosas, ropa y su cuna. Le puse todo en su sitio y pasó de ser un lugar horrible, a una habitación bien decorada bonita para él. Nunca pensé que Elliot pudiera ser así, sé que no es justo que le pida ayuda para cuidar un hijo que no es suyo, pero tampoco debería comportarse de esa manera.
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Mi Pequeña Mate
WerewolfSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
