Narra Emily:
Tenía todo lo que quería, no me faltaba de nada. Lo único que echaba de menos era a mis hijos y también a Elliot... Pero me prometí a mí misma no pensar en el pasado, aunque amaba a Alastair, una parte de mí le seguía teniendo miedo. Todavía no he olvidado quién era, Alastair Trancy, el que fue el Alfa del Oeste y mató a muchos lobos con sus propias manos, un genio con una habilidad terrorífica para planear y para ganar su objetivo. A veces tengo pesadillas y siempre es de lo mismo, de mis horribles recuerdos del pasado, cayendo por aquel acantilado, de un mordisco que me mataba por dentro... Cosas que aunque quisiera olvidar, era difícil dejar atrás.
Ya pasaron tres meses desde que estoy aquí, había encontrado trabajo y él también; para mantenerse ocupado, todos los papeles estaban arreglados, y ya teníamos en casa todo lo que necesitábamos. Había reformado la casa para que estuviera a nuestro gusto, habíamos comprado mucha ropa y él contrató a una empleada para que todo estuviera en orden mientras no estábamos en casa.
-Buenos días, Emily. -Cada vez que escuchaba esas palabras, me recordaba al tiempo que estuve en la mansión del Oeste.
-Buenos días.
-He preparado tu café. Y Alastair me ha dado esto para ti. -Me dio una nota y cuando la abrí me quedé bastante sorprendida. Me había olvidado...pero aquí es otoño. -También me ha dicho que os vais de vacaciones un mes, así que no estaré aquí en ese tiempo. -¿Eso fue lo que le dijo?
-Claro. -Le di un sorbo a mi café.
-Que suerte tienes, ¿y a dónde os vais de vacaciones?
-No lo sé, la verdad es que nunca me dice las sorpresas.
Ana no debía saber nada, era humana porque lo decidí yo, no quiero que una loba esté aquí, y él no quiere que sea un lobo que esté aquí, y tampoco un hombre humano, así que nos quedamos con una mujer humana. Por la noche se fue, yo estaba en el baño y estaba preparando la bañera para darme un relajante baño, porque lo iba a necesitar antes de que llegara.
¿Por qué? Era temporada de calor... y eso para un lobo es algo muy importante. Normalmente los que no alcanzaron la madurez no lo necesitan, pero para nosotros es algo que no nos podemos saltar. En cuanto volviera iba a aparecer por esa puerta, y después tendríamos que estar pegados las 24 horas del día durante un mes entero. Lo máximo que podríamos estar separados son dos metros. Seguramente ni saldríamos de casa en todo el mes, y tal vez... Acabe quedándome embarazada.
Me metí en el agua y me recogí el pelo en un moño mal hecho. El agua me cubría hasta el cuello y cerré los ojos para dejar de pensar, hasta que olí a Alastair muy cerca. Se estaba acercando, la puerta de la entrada se abrió y le escuché subir las escaleras. Me estaba buscando y no tardó en encontrarme y abrir esa puerta.
-Creí que ibas a tardar más, ¿te has escapado?
-He venido corriendo. -Eso era verdad, su camisa estaba toda arrugada y abierta, respiraba agitado y su pelo parecía incluso más alborotado que de costumbre.
-Métete.
No se lo pensó dos veces y se empezó a desnudar. Entró en la bañera y yo me moví para dejarlo sitio y al final acabé sentada encima de su regazo y apoyando la espalda contra su pecho. Sus brazos abrazaba mi cintura y sentía su aliento cargado en mi cuello, pero antes de que mordiera le paré.
-No seas impaciente, todavía no es media noche.
-¿Cómo quieres que esté si estás así encima de mí?
-Puedo salir del agua si quieres. -Pero su agarre fue más fuerte y gruñó contra mi hombro.
-Ni te muevas, preciosa. -A eso me refería, los hombres son muy posesivos, más de lo que ya son habitualmente, y se vuelven locos si una mujer no está cerca. Besó mi cuello y sin darme cuent gemí levemente.
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Mi Pequeña Mate
WerwolfSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
