En cuanto despertamos seguimos andando en dirección a nuestra casa. Parecía que Alastair estaba mucho mejor que antes, o al menos eso es lo que él decía. Aún así no quiero que se esfuerce demasiado, un movimiento brusco y tendría que volver a coser y vendar, y la verdad no tengo ganas de hacerlo más. Ya se lo dejé muy claro esta mañana.
Durante el día caminábamos sin parar, y por las noches dormíamos en el bosque. Era peligroso quedarse en un pueblo por si esos cazadores vinieran, y nuestro mejor refugio es entre de la maleza y la arboleda. Teníamos algo de la comida que nos dio aquella mujer, pero también cazábamos si teníamos la oportunidad. Agradezco que nuestros instintos como lobos no hayan desaparecido todavía, a veces son muy útiles.
-¿Qué tanto piensas, Emily?
-Emm, no es nada. ¿Crees que queda mucho? -Cogí el mapa y lo abrí para ver dónde estábamos.
-No, solo tenemos que cruzar la frontera y habremos llegado. Hemos tenido suerte de acabar en Canadá, y no en algún otro lado como la Antártida, allí no tendríamos escapatoria posible.
-Lo primero que quiero hacer es quitarme esta ropa, la odio.
-¿Tienes frío? Toda tu ropa es corta.
-No, estoy bien...Ya me he acostumbrado, aunque pronto acabará el otoño y empezará el invierno.
-¿Tan rápido? En Sydney todavía estaríamos en verano.
-Sí... Hemos comprado tantas cosas, ¿crees que podremos recuperarlas?
-Espero que sí, y que no nos hayan cogido nada. Mi cartera, mi móvil y todas mis cosas personales están allí. Y las tuyas también.
-Y nuestros trabajos...
-No te preocupes por eso, tú irás a la universidad, y yo sigo siendo un genio. Puedo ganar mucho dinero solo haciendo un par de cosas.
-Me había olvidado, director ejecutivo y Alfa todopoderoso. -Dije burlándome de él.
-Vuelve a decirlo, me ha encantado...-Dijo en mi oído muy despacio, mientras me agarraba de la cintura.
-No, primero tienes que recuperarte, y después ya veremos.
-Que mala eres. En cuanto vea una cama tú no te escapas, y pronto estarás pidiendo más.
-Idiota. -Le di un codazo en el abdomen y eso le dolió, se paró y se agarró con fuerza el lugar donde le golpeé. Pero me dio igual y seguí andando. -Así aprenderás. -Dije muy molesta.
-Por eso te adoro tanto... mi pequeña.
Finalmente llegamos a la frontera, después de días de camino...Lo único que pensaba era en dormir una semana entera, pero todavía nos quedan cosas por hacer.
-Ya estamos aquí, en el Norte.
-Vamos a desviarnos un poco antes de llegar.
-¿Desviarnos?¿A dónde vamos?
-No querrás aparecer así, ¿no? Ven conozco un lugar donde podemos quedarnos. -Le seguí y un par de horas más tarde llegamos hasta una casa, bastante grande.
-¿Quién vive aquí? -Llamó a la puerta y alguien abrió, cuando vi quién era me quedé muy sorprendida, un niño de no más de 70 años. (10 años)
-¡Tío Alastair!
-Hola enano. -¿Tío?¿Es el sobrino de Alastair? Nos dejó pasar y cuando fuimos hasta la sala, vi a un mujer de pelo negro sosteniendo en sus brazos a un niño muy pequeñito.
-Alastair, que alegría verte hermanito. Vaya, si Emily también está aquí.
-Mina, que cambiada estás.
ESTÁS LEYENDO
Mi Pequeña Mate
LobisomemSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
