Familia de Betas

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Esa mañana cuando bajé a desayunar le vi sentado en la mesa tomando un café, y al otro lado estaba mi desayuno ya preparado, he de reconocer que la comida que preparaba estaba rica. Me senté en mi sitio y él dejó la taza de su café sobre la mesa, y me miró.

-Emily...sobre lo de anoche.

-¿Ahora estás enfadado?

-No, realmente no lo estoy, entiendo que tal vez me he apresurado demasiado y debí haber tomado las cosas con más calma y no cambiar tu vida de la noche a la mañana. No me he portado todo lo bien que quisiera contigo y tal vez ese sea el motivo por el que escapaste.

-No me escapé porque no me tratarás bien. -Puse las manos sobre la taza, ya que estaba cálida y miré hacia abajo. -Yo fui a ver a Alex y a mis amigos, y antes de que te enfades quiero decir que ya no será necesario que te pongas celoso. Se ha olvidado de mí, todos me han dejado de lado. Me gustaría echarte la culpa de todo, pero entonces estaría siendo muy egoísta. Tal vez no me quería tanto como creía... Es un completo idiota. Y ahora mi maleta sigue ahí fuera, debería ir a buscarla de nuevo.

-Que me digas esto significa que confías en mí. No te voy a decir que no me molesta que hayas ido a verle, porque estaría mintiendo y yo no quiero mentirte, nunca. Si tú quieres... puedes volver a casa de tus padres, no quiero que estés aquí encerrada todos los días.

-¿Por qué siempre eres así?

-¿Así como?

-Como si nada hubiera pasado, deberías estar muy enfadado y darme una de esas charlas que siempre me echaba mi padre. Solo  soy una cría que te ha hecho la vida imposible toda esta semana, ¿no estás harto de mí?

-¿Harto de ti? Jamás podría pensar eso de ti. ¿Decepcionado y desilusionado? Tal vez... Pero sé los motivos, no debí haberte dejado durante diez años, tal vez si las cosas hubieran sido diferentes ahora estaríamos bien.

-¿Por qué yo?

-No es algo que yo simplemente haya elegido por capricho, es algo más... No sabría como explicarlo exactamente, pero... hace 15 años yo estaba en una reunión, y ese mismo día naciste y mi otra parte te sintió. Cuando te vi ya no podía pensar en nada más que no fueras tú.

-Desde que era un bebé.

-Eras tan pequeña y alegre...

-¿Y ahora como soy?

-Una adolescente algo problemática, pero inteligente, muy guapa y segura de sí misma.

-De verdad que no me acuerdo de ti. Mis recuerdos de la infancia son algo borrosos.

-No pasa nada. Desayuna, en diez minutos te tengo que llevar a clase.

Ni siquiera pude darle las gracias por lo que hizo anoche, y todo seguía como antes. Decidí quedarme aquí, esta casa tampoco es que estuviera mal, y siempre me compraba lo que quería. La primera clase de la mañana era Biología y en cuanto la profesora entró en el aula, todas se sentaron en sus respectivos sitios, sacaron el material y todo se quedó en silencio. Yo en cambio seguía haciendo mis dibujos en la libreta, y cuando me di cuenta de que había empezado la clase, me fijé que había estado dibujando el nombre de Elliot... tal vez por aburrimiento.

Ahora que lo pensaba bien no sé mucho él, solo que tiene 301 años (43 años)  y que está obsesionado conmigo. No es que no sea atractivo, sus ojos son bastante bonitos y supongo que tiene un buen cuerpo, es alto y parece que va al gimnasio. Y por lo que me había fijado cuando está trabajando en el salón creo que es algún tipo de empresario, así que supongo que también debe ser inteligente. Es lo único que puedo decir de ese hombre.

Mi Pequeña MateHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora