Narra Emily:
-Te queda perfecto.
-¿De verdad lo creéis? -Me miré al espejo y di vueltas sobre mí misma para ver el vestido. Estaba con unas amigas que hice en la universidad eligiendo mi vestido de novia, y también estaba Catarina y su ayudante Sofía.
-Pareces una princesa de cuento de hadas.
-Vestido hecha a medida, que suerte tienes.
-Es precioso. Me encanta. -Me moría de ganas de enseñárselo a Alastair, pero no podía.
-¿Qué vas a hacer con ese vendaje?¿No te lo vas a quitar?
-No, esto es algo que no nos gusta ver...a ninguno de los dos.
-Se lo cubriremos con un preciosa manga de encaje y pedrería. Guardarlo bien o el novio se enfadará. -Se dirigió a las empleadas de la tienda y me lo quité para que lo guardaran. -Ahora a elegir los complementos. -Salimos de la tienda de vestidos para ir a la siguiente cuando me llamó Alastair por teléfono.
-"Hola preciosa."
-Hola, Alis. ¿Ya volviste a casa?
-"Sí, iba a darme un baño, pero te echo de menos aquí conmigo. ¿No puedes venir antes?"
-Todavía tenemos muchas cosas de chicas por hacer. Acabo de probarme el vestido aún ahora...
-"Hum...ya quiero verlo, pero me da más curiosidad saber que llevarás debajo del vestido."
-Disfruta del baño solitario. -Se rió y yo colgué antes de que mi sonrojo fuera a más.
A las diez de la noche Roger me vino a recoger para llevarme de vuelta a casa. Cuando abrió la puerta de la entrada y dejé la chaqueta en el ropero, Alastair apareció allí corriendo.
-Hola... ¿Qué tal el...?
-No digas nada. -Me giré para verle, pero de repente me empujó contra la pared y me cogió en brazos, de modo en que mis piernas rodeaban su cintura y mis manos quedaban en su cuello.
-¿Qué haces? -Pero no me contestó y solo se puso a besarme como si hubiéramos estado años separados. Me sentía muy avergonzada ya que Roger estaba allí todavía, y mi cuerpo estaba respondiendo por si solo a sus caricias. Sobretodo cuando me besaba el cuello. -Alastair... espera. -El bolso se me cayó al suelo y me separé de sus labios para tomarme un respiro.
-Vamos para arriba. Que nadie nos moleste. -Me acabó poniendo sobre su hombro, llevándome como si fuera un saco de harina...sin ninguna delicadeza.
-Sí, señor.
-Oh por favor... que vergüenza... -Y no me soltó hasta que le dije que no podía más, y que estaba muy cansada.
-Que bien hueles... a mí. -Ronroneó como si fuera un gato buscando el calor del sol, hasta que finalmente colocó su nariz cerca de mi cuello.
-Faltan solo dos meses...Que rápido ha pasado este año.
-La espera se me está haciendo eterna. Ya quiero que nos casemos.
-Eres como un niño, igual de impaciente. -Me levanté de la cama y cogí lo primero que vi para taparme. Su camisa blanca por suerte me quedaba grande y me cubría bastante bien. La abotoné y al darme la vuelta para ver a Alastair le vi con esa sonrisa particular en su rostro.
-Deberías llevar puestas mis camisas más a menudo. Más bien deberías vestir con mi ropa.
-Tu ropa es muy bonita, pero me queda enorme. Va a ser que no.
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Mi Pequeña Mate
Serigala JadianSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
