Narra Demian:
Mis padres se fueron y yo volví al bosque, y cuando los cazadores del Norte se cansaron de busca regresaron. Pero había cosas que todavía no se arreglaron, y una de ellas me afectaba más que nada. Decidí dejar a Nami y actualmente vivo solo, René desapareció definitivamente y Nami y su familia me odia profundamente. Intentaba sobrellevar mis días con calma e intentando pensar lo menos posible en aquello. Me refugiaba en los libros que me dejó mi padre y en ayudar a los demás, a veces me escapaba para ver desde la lejanía la ciudad en la que nací o me escabullía para estar solo en la casa de mi padre. A veces echaba de menos las cosas de mi antigua vida, sobretodo la comida y el café...
-Hola Demian.
-Sara...¿Ocurre algo?
-¿Quería preguntarte si vas a estar con alguien en...?
-No, lo siento.
-¿Ya te lo ha pedido alguien más?
-No, simplemente este año pasaré. Perdona, tengo unas cosas que hacer.
-Claro... siento molestarte. -Me alejé de ella y seguí mi camino.
Desde que saben que Nami y yo no somos parejas, las mujeres no hacen más que estar a mi alrededor. Las rechazo una y otra vez, pero no lo entienden... Yo quiero a... necesito ver a René. Espero que esté bien donde quiera que esté, aunque conociéndola sé que no tendrá problemas con nada.
-Hey Alfa, ¿estás bien? -Sam se acercó a mí y caminó a mi lado.
-Ya te he dicho que no tienes que llamarme así.
-La costumbre de antes. No haces más que llamar la atención de muchas.
-Créeme, ojalá no pasara eso.
-Aria habló con ella el otro día. Te odia muchísimo. Dijo que la dejaste por otra mujer.
-¿Eso dijo?
-Y si es cierto...ella no está aquí ahora.
-¿Tú también lo sabías?
-He estado con ella mucho tiempo, sé perfectamente como te miraba. -Sam se empezó a reír y yo le miré confundido.
-¿Qué pasa?
-Incluso creo que cuando estaba con ella en las temporadas de calor se imaginaba que estaba contigo.
-¿Cómo puedes pensar en eso?
-Más de una vez ha dicho tu nombre mientras...
-No lo sabía.
-Quería decírtelo, pero como te vi con Nami pues no me parecía buena idea decirlo...
-Cómo he podido no verlo... Tú conoces a René, ¿crees que volverá?
-Quien sabe, es demasiado orgullosa. ¿Ella es la razón por la que apartas a todas las demás?
-No lo sé, tal vez... Ahora mismo no estoy seguro de nada...
Narra Emily:
Nunca pensé que acabaría aquí, tan lejos y sin la persona con la que he estado toda mi vida... sin mis hijos... Solo nosotros dos. Llegamos hasta una casa cerca de la costa, entramos y el interior era tan bonito y lujoso, lo que se esperaría de Alastair...
-¿Estás bien? -Me miró preocupado y yo solo sonreí falsamente para que no hiciera más preguntas.
-Sí, solo estoy cansada por el viaje.
-La verdad es que yo también, dejemos las maletas y echemos una siesta, ¿te parece?
-Claro.
Fuimos al piso superior y cuando entramos en la habitación me quedé muy sorprendida al ver lo increíblemente grande que era. Pero lo que más llamó mi atención fue el balcón exterior que tenía unas preciosas vistas a la playa. Dejé mi maleta en el suelo, abrí la puerta que llevaba a aquella terraza y me apoyé en la barandilla para respirar el aire del mar.
-¿Te gusta?
-Es increíble, solo había visto esto en fotos.
-Es muy diferente a las montañas y al bosque.
-Muy diferente. Por cierto Alastair...¿Esta casa es tuya también?
-Claro, a veces venía aquí por unos asuntos y no me gustan los hoteles, así que me compré una casa.
-¿Cómo puedes seguir teniendo dinero si...? Bueno...
-¿Si mi familia vive desaparecida? Tienes razón, pero recuerda...seguimos siendo los Trancy... Tenemos muchos ases en la manga. -Cuando me di la vuelta vi que se había quitado la camiseta y ahora se estaba quitando los zapatos.
-¿Te sigue doliendo?
-Estoy bien, tranquila. -Dijo con una sonrisa, poniendo su mano en su pecho donde tenía la herida. -El cuerpo de un lobo es muy resistente, pero el mío es casi indestructible. -Entré de nuevo en la habitación y él cerró las cortinas un poco. -Dormiremos un par de horas, después nos instalaremos.
-Sí. -Me quité las botas y me tumbé en la cama y él se puso a mi lado, me abrazó y yo apoyé mi cabeza en su brazo. -¿Podré encontrar trabajo aquí?
-¿Quieres trabajar? Podemos vivir cómodamente sin ningún problema.
-No quiero depender de ti, además necesito matar el tiempo haciendo algo y trabajar...me ayuda.
-Seguro encontrarás muy rápido. -Y con eso último nos dormimos.
Cuando desperté, busqué con la mano mi móvil...pero recordé que lo había tirado para que Elliot no lo rastreara, se me había olvidado... Abrí los ojos y me encontré sola en aquella cama tan grande. Pensaba que Alastair se había ido, pero entonces la puerta se abrió y salió de lo que parecía el baño.
-¿Te desperté?
-No. ¿Qué hora es?
-Las nueve de la tarde. Estaba pensando en salir a cenar, ya que no podemos hacer nada ahora.
-Tendremos que salir mañana a comprar muchas cosas.
-Te sonará raro...pero tengo ganas de ir a hacer la compra contigo, nunca he hecho una.
-¿Nunca has ido a una tienda?
-Mis sirvientes hacían todo.
-¿Y cómo tenías comida en tu casa...?
-Tenía a alguien que me traía todo lo que necesito.
-¿En serio? Ojalá hubiera tenido a alguien que hiciera lo mismo por mí.
-Arréglate un poco, por cierto...el baño es este.
Me levanté, cogí un par de cosas de mi maleta y me metí en el baño para cambiarme. Esta era la ropa que tenía cuando tenía 126 años (18 años) pero bueno...no he cambiado demasiado y me sigue sirviendo. A pesar de tener 252 años (36 años) aparento 175 (25 años). Aunque nosotros dejamos de envejecer cuando llegamos a los 175. Alastair sigue siendo el mismo que cuando lo conocí, y Elliot seguía igual con 448 (64 años).
Me puse un pantalón negro y una blusa roja. Dejé mi pelo suelto y me ahorré ponerme maquillaje; me da pereza, y me puse las botas que traje. Yo ya estaba lista, cuando salí él también estaba listo, con una camisa blanca y un pantalón vaquero, y los tenis blancos. Pero sin duda lo que más destacaba de Alastair eran sus ojos azules y su pelo gris.
-Que guapa estás.
-Solo vamos a cenar, esto no es arreglarme.
-Te pongas lo que te pongas tú siempre te verás hermosa. -Me sonrojé y él cogió mi bolso y me lo dio. -¿Nos vamos? -Me ofreció su mano y yo tímidamente se la cogí.
-Sí, claro.
Para los humanos solo somos una pareja más, algo que se ve todos los días, igual que para los lobos. Pero la verdad es que ni siquiera hemos hablado de lo que somos... Simplemente aquello solo fue un beso, no pasó nada más. Aunque supongo que debo asumir que ahora estoy con él, y que si no quiero sufrir todos los días debo empezar a olvidarme de mi vida anterior. Ahora soy la novia de Alastair.
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Mi Pequeña Mate
WerewolfSin más un día, Elliot salió corriendo de una reunión de trabajo, para ir hacia el hospital donde le espera la mayor sorpresa de su vida. Una niña recién nacida que cambiará su vida a partir de ahora. La vida de Emily se volverá una completa locura...
