Rina Sakamaki al tener una vida llena de lujos y comodidades, tendra un giro completamente distinto y agresivo del que alguna vez se imagino. Los Mukami llegan y con ellos un sin fin de escenas y sentimientos.
¿Que pasara con la joven y hermosa vamp...
El cuarto se volvió pesado y el silencio de ultratumba calo en mis oídos. No me arrepentía de lo que había dicho y por primera vez las reacciones de mis hermanos me fueron indiferentes.
Estaba harta de todo y más que harta, cansada.
Quería dejar de pensar, escuchar y sentir lo que estaba pasando a mí alrededor. Dolía que hasta mis propios hermanos se dieran cuenta del terrible cambio en mí. La vida de los Mukami se vería completa a causa de Yui y todo volvería a la normalidad para ellos; aunque sonara egoísta, ya no tendrian que preocuparse más por mí.
El ruido sordo y el ardor en mi mejilla hicieron que despertara del ensueño en el que me encontraba, abriendo los ojos sin creer lo que acaba de hacer Reiji.
–¿Qué estás diciendo? ¡¿Ya te escuchaste?! – gruño exaltado. Voltee a verlo lentamente con los ojos cristalizados por las lágrimas que no tardaron en salir.
–Reiji, no creo que sea la manera de...
–Mantente callado Mukami – espeto hacia Ruki dirigiéndole una mirada amenazadora.
–Ya no quiero seguir con esto – Hable en un hilo de voz – Estoy cansada... – solloce agachando la mirada mientras las lágrimas corrían como cascada por mis mejillas –...por favor – rogué abatida. Reiji se acercó y con delicadeza me envolvió en sus brazos cubriéndome de los ojos de los demás.
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Tome su playera entre mis manos con coraje y me permití llorar ignorando la presencia de los demás. Reiji seguía acariciando mi cabeza suavemente tratando de confortarme mientras apretaba aún más mi cuerpo contra el suyo de manera protectora. Apoye mi frente en su pecho y deje que el cansancio me llevara lentamente esperando no despertar.
Los gritos de mis hermanos no tardaron en aparecer sonando desesperados al ver que no respondía por más que me llamaban dejando de escucharlos después de unos segundos de obscuridad.
La cabeza seguía dándome vueltas evitándome el pensar en donde me encontraba, percibiendo el terrible dolor en todo mi cuerpo. Sentía que habían pasado días desde que no había abierto mis ojos al punto de sentir que mis parpados se pegaron a mis ojos.
–¿Qué mierda está pasando? ¿Por qué no despierta? – la voz de alguien sono, confundiéndome al escucharla lo bastante lejos como para no percibir de quien se trataba pero si para percibir lo exaltado que se encontraba.
–¿No está muerta o sí? No puede estarlo... – un desesperado Kou hablo. Poco a poco el sonido se acercaba y llegaba con mayor claridad a mis oídos.
–No digas estupideces – gruño Ayato.
–En que estará pensando – Indago Kanato con voz tranquila y distante – Se ve tan tranquila.
–Rina siempre ha tenido esa expresión. Como si nada la alterara – la voz de Shu resonó en mí dejando una dulce sensación de ternura.