Rina Sakamaki al tener una vida llena de lujos y comodidades, tendra un giro completamente distinto y agresivo del que alguna vez se imagino. Los Mukami llegan y con ellos un sin fin de escenas y sentimientos.
¿Que pasara con la joven y hermosa vamp...
Habían pasado dos días desde la aparición de Karlheinz y dos días desde que mi salud tanto fisica como psicológica empeoro terriblemente. Tenía episodios de paranoia extrema donde sombras negras se posaban sobre mí o se quedaban espiandome desde las esquinas de mi habitación haciéndome gritar como desquiciada ante el profundo desespero que sentía.
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Intensa fiebre y ataques de tos que terminaban en manchas enormes de sangre por todos lados las cuales me debilitaban haciéndome desmayar casi de inmediato a causa del dolor.
Mis hermanos se turnaban para hacerme guardia exceptuando a Raito por lo que había pasado anteriormente quedándose fuera de todo aquello. La botella de líquido cristalino resulto ser una especie de reductor a los cambios que estaba sufriendo devolviéndome paulatinamente el color de mi cabello y el filo de mis colmillos volviendo a su filo original agradeciendo el ya no poder cortarme con ellos. Sin embargo, mi ojo izquierdo empeoro sangrando constantemente acompañado todo el día de un horrible dolor el cual me obligaba a tomar analgésicos constantemente, los cuales de igual forma me hacian sentir mareada y adormilada.
Al cabo de unos días y con un poco de mejora, decidir ir a la escuela recibiendo ayuda de Reiji para cambiarme y una dotación extra de medicamentos junto con una botella de sangre la cual me tome casi de un trago a pesar de que las ganas de vomitar llegaron casi de inmediato. Me calce los zapatos acomodándome las medias viéndome en el espejo evitando poner demasiada atención en mi ojo el cual se veía bastante opaco perdiendo por completo su brillo.
Agarre un parche de color blanco colocándomelo evitando rectificar por última vez mi apariencia. Salí de ahí metiéndome a la limusina poniéndome nerviosa casi de inmediato una vez que llegamos.
-Si te sientes mal o débil ve a la sala de música y quédate con Shu - indico estrictamente Reiji - ¿Esta bien?
Asentí ante sus instrucciones para después darme media vuelta dirigiéndome a mí salón bajo la mirada de todos a causa de mi apariencia sintiendo en aquellos momentos el peso de la ausencia de Haru. Me senté en mi lugar esperando no encontrarme a Kou al menos por ese día empezando con cierta ansiedad que no me dejaba hace un par de dias.
Para mi suerte las clases pasaron horriblemente lentas lo que provoco una terrible fatiga en mi la cual hizo que mí ojo empezara a sangrar al sentir un cosquilleo bajar por mi mejilla. Levante la mano pidiendo permiso para ir al baño parándome casi de un salto una vez que obtuve el permiso. Entre con un gemido de dolor quitándome el parche soltando casi un grito de susto al ver mi ojo con la toda la esclerotica inyectada en sangre comenzando a limpiar mi mejilla con cierta brusquedad.
Al ya estar dispuesta a irme, un gemido me hizo quedarme quieta seguido de unos golpeteos constantes logrando sacarme el color de la cara al ser la primera vez que escuchaba algo así dentro de la escuela. Sin ningún tipo de interés en querer seguir escuchando decidí salir de ahí rápidamente deteniéndome con el corazón en la mano.