CAPITULO 61

43 4 2
                                        


—Rina — nombró colgando el teléfono que posaba sobre su mano teniendo una expresión serena en su rostro aún cuando lo había descubierto en algo que no debía

—¿No me vas a responder? — retrocedí al ver como intentaba aproximar su mano hacia mí rostro ocasionando una leve expresión de sorpresa.

—Lamento que hayas tenido que escuchar aquello mi dulce rosa blanca — suspiro bajando su mano lentamente.

—Ya basta de mentiras padre — negué realmente acongojada por todo lo que estaba sucediendo.

—Lo siento Rina — susurro siendo aquello lo último que escuché antes de caer desmayada en sus brazos.

POV KARLHEINZ
Tome a mi hija entre mis brazos y con sumo cuidado la deposite en su cama mirando su expresión tranquila esperando borrarle aquello último que escucho.
La situación de forma rápida se estaba saliendo de mis manos por lo que tenía que tomar cartas en el asunto con aquellos hijos que se aferraban en quitarme lo único bueno que tenia en esta larga vida.

De inmediato aparecí frente a la enorme mansión sintiendo de inmediato como todos se inquietaban ante mí presencia en el lugar.
Entre a la mansion viendo como todos me miraban sin una pizca de cariño.

—Mis queridos hijos — salude a todos sonriendoles levemente — Espero que estén lo suficientemente bien para lo que les vine a decir.

—No nos interesa nada que salga de tu sucia boca — escupió Subaru haciéndome que mis ojos viajarán hacia él.

—Será mejor que se retire. No queremos tener nada que ver con usted.

Mi hijo Reiji, tan educado y hostil como siempre. Negué sin dejar de sonreír caminando para estar más cerca de ellos.

–¿De verdad no quieren saber el motivo de mí visita?

El lugar se inundó de una fuerte incertidumbre mirando como cada una de sus expresiones cambiaba a expectativa y curiosidad infinita.

—Es sobre su adorada hermana.

Como si aquello fuera una bomba, Subaru hizo el ademán de acercarse violentamente hacia mí listo para atacarme de no haber sido detenido por Shu quien me miró igual de alterado que todos.

—Escupelo — gruñó Ayato a punto de hacer lo mismo que el albino igual a mi. Me sorprendía el parecido que tenía conmigo. Era la viva imagen de cuando era joven, mientras que Rina era igual que su difunta y hermosa madre.

—Parece ser que un poco de solidaridad a llegado a mi y e decidido compartir mi valiosa información.

—¿Jamás perderás ese ego enfermizo, verdad? — sonrió Raito mirándome con diversión escondida en sus ansioso ojos.

—Rina esta viva — solté sin más viendo como todos se dejaban ir hacia mí provocando que diera un pisoton en el suelo sacando un aro de fuego que me rodeo evitando que se acercaran más.

—¡Eres un hijo de puta! — grito Kanato realmente cabreado.

—Si no se comportan me iré sin mas. 

—¿Porque razón vienes a decirnos esto ahora? — hablo Shu con la voz cargada de odio.

—Sé todo sobre Raito y Rina. También para limpiar mi nombre — mire al que en algún momento fue amante de Cordelia viendo como abría un poco los ojos sorprendido mientras que los demás fruncian el ceño sin saber que estaba pasando — Prometo dejar que la vean si Raito olvida todo lo que pasó entre ellos dos.

—¿De qué estas hablando? — preguntó Ayato.

—Lo prometo — sonreí ante la voz de Raito mirando sus ojos con extrema insistencia.

La Pequeña SakamakiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora