Rina Sakamaki al tener una vida llena de lujos y comodidades, tendra un giro completamente distinto y agresivo del que alguna vez se imagino. Los Mukami llegan y con ellos un sin fin de escenas y sentimientos.
¿Que pasara con la joven y hermosa vamp...
Odiaba aquel bote de pastillas. Era como si cobrara vida y se burlara de mí recibiendome cada que abria los ojos. El tomarlas me hacia sentir una pesadez y somnolencia incontrolable; y lo que era peor, me hacía recordar momentos dolorosos de mi pasado de los cuales me habia dedicado con dolor toda mi vida a borrar.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Suspire recordando el evento de la noche anterior con Ruki sintiendo en mi piel su aliento chocando contra esta casi como si aún estuviera ahí. El conflicto era fuerte. La hermandad contra el amor indebido de Kou y Ruki.
Hacia cuestionarme las emociones que provocaban en mí y el como permitia que rebasaran los límites de lo correcto, casi como si probara mi control y el de ellos.
Comenzaba a creer que mi estancia en aquel lugar provocaria ciertos problemas o dramas entre aquellos dos bellos vampiros lo cual me resultaba bastante incómodo pero contradictorio al no querer irme.
Unos golpes en la puerta hicieron que me levantara con extremo cansancio a causa de los efectos del medicamento y aturdida aun con las ideas frescas en mi cabeza, abrí la puerta encontrándome con la imponente figura de Yuma.
–¿Qué pasa? – frunci el ceño.
Este movió sus pupilas de un lado a otro mostrandose algo ansioso y hasta nervioso sin soltar palabra alguna evitando encontrarse con mi cara.
–¿Yuma?
Deteniendome de decir algo mas, este me empujo un poco para meterme a la habitacion y asi envolverme contra su enorme cuerpo una vez empujo la puerta detras de él para cerrarla.
Mi cuerpo se estremecio lleno de sorpresa mientras el castaño me apretaba aun mas fuerte.
–Cállate – susurro débilmente en una debil exhalación sintiendo como sus brazos se relajan pero aun sin separarse de mi cuerpo. Mis ojos se empañaron un poco al reconocer aquel aroma a vainilla viniendo de Yuma, poniendome la piel de gallina al venirse el recuerdo de un niño rubio y otro castaño corriendo de la mano hacia mí con unas enormes sonrisas.
Edgar.
–¿Que significa esto? – asustada de haber soltado aquella pregunta y la imagen mental, Yuma apreto su mano sobre mi ropa.
–Un olor dulce me dirigio hasta acá, fue como volver a casa. Mi verdadera casa – susurro con un tono de voz lleno de nostalgia – ¿Qué no todos tienen permitido un momento de vulnerabilidad?
Abri aun mas mis ojos al recordar las palabras similares que Ruki utilizo conmigo aquella vez me mostro sus enormes cicatrices. Levante mis manos y con suavidad le regrese el abrazo.
–Tienes razón, todos tenemos derecho.
Aquel aroma a vainilla caracteristico de Shu no abandonaba el cuerpo de Yuma confundiendome en si se trataba de alguna especie de recuerdo olfativo o si de verdad estaba emanando del vampiro gigante el cual se encontraba mostrandome una faceta vulnerable para nada propia de él.