Antes de empezar a narrar creo que he de aclarar una cosa, si, me había venido la regla. Me afectó más de lo que debería, en parte porque unos cuantos meses antes era hombre.
Así que cuando Rex mencionó la posibilidad pues... me enfadé más de la cuenta, la verdad... menos mal que no se le activó la habilidad esa para leer mentes de hada en ese momento que si no... habilidad que me parece un tanto injusta, ahora voy a tener que tener cuidado hasta con lo que pienso...
Bueno, ya sé que estas cosas os afectan más bien poco y que queréis saber que leches ha pasado con Rex perdiendo la cabeza porque quería alitas de pollo tras ver al monstruo jefe, ''Rey Cocatriz''.
Retomando por un segundo antes de que Rex empezase a babear estaba pensando algo tal que así: Rex está temblando... ¿¡no me digas que también tiene pollofobia además de aracnofobia!?
-Alas gigantescas... -Dijo Rex.
Entonces Rex empezó a babear.
- ¡Rex estás...! ¿...Babeando? -Dije aun sin entender su reacción.
-Yo puedo... calentarlas.
Aquí empecé a hacerme una vaga idea, pero mi mente la autodescartó.
-Rex, estás poniendo una sonrisa muy siniestra -Dije mientras el reptil empezaba a sonreír de forma espeluznante.
-Yo...
- ¿Tu?
-Quiero...
- ¿Quieres?
-Alitas...
- ¿Eh...? -No fue hasta este momento que mi cabeza empezó a entender que estaba a punto de pasar.
-Yo... -Dijo mientras se agazapaba- quiero... -miró al Rey Cocatriz- ¡¡¡ALITAS DE POLLO!!! -Y saltó.
No sabría decir quien de los presentes se sorprendió más, si yo, Taros, Toru (Que por fin parecía que le importaba y sorprendía algo en lo más mínimo) o el propio Rey Cocatriz.
Rex se lanzó en un salto directamente al cuello del ave, el cual a su vez parecía no entender la situación. Un par de largos segundos más tarde, la cocatriz reaccionó chillando.
Entonces empezó a agitarse furiosamente mientras chillaba, pero Rex no se soltaba de ninguna de las maneras. Entonces, en un intento por quitarlo de ahí, el ave se tiró en plancha al suelo con todas sus fuerzas, levantando una nube de polvo.
-¡¡¡REX!!! -Grité preocupada.
Preocupación innecesaria.
Rex ya no estaba ahí. Rex había dado un salto antes de que la cocatriz lo aplastase. Bueno, más que un salto, se dio que se balanceó desde su cuello y dio varios mortales en el aire, justo por encima de la cocatriz, para acabar encima de ella justo después.
Rex sonrió de forma siniestra nuevamente.
-Vamos a ¡¡¡COMEEEERR!!!
Y entonces entró en modo frenesí.
Rex empezó a morder a la vez que corría y saltaba por toda la espalda de la cocatriz. La cocatriz chillaba a la vez que se agitaba, se estaba cabreando, pero de momento no conseguía quitarse a Rex de encima.
Entonces reaccioné.
- ¡Taros! ¡Tenemos que ayudar a Rex!
Taros volvió en si mismo, me miró y asintió.
- ¡Toru! ¡Ataca! -Le dije al tigre, quien rugió y seguidamente se lanzó a por el animal frente a nosotros.
Taros sacó su naginata.
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The invencible Rex
FantasyItami, un otaku quien tiene que lidiar en su vida con continuas palizas de sus compañeros y a los ojos de sus propios padres parece no existir, obtiene una nueva oportunidad después de que un misterioso evento le hiciese reencarnar como un huevo en...
