-Pero que...
Eso fue lo primero que dijo el caballero negro, después de que mandásemos a Iris a por él, ya que el resto habíamos cambiado demasiado como para ser minimamente reconocibles.
Me imagino que ahora tendréis una serie de preguntas, como: ''¿¡Pero vosotros no estabais en un cañón!?'', ''¿¡Qué leches hacéis ahí!?''. Pues procedo a responder.
Tras matar al escorpión, y una vez me calmé un poco, volví con el resto. He de decir que es mucho más fácil de lo que parece escalar paredes casi verticales cuando estas son apenas un metro más altas que tu y cuentas con garras afiladas en extremidades fuertes.
Una vez con el resto, y habiendo pensado fríamente el qué teníamos que hacer, les expuse mi plan (Sí, tuve que dibujar con la cola, pero creo que se entendía), el cual consistía en una gran operación a gran escala con varias partes en el proceso.
Lo primero que debíamos hacer era ver al Caballero Negro. Lo de la recompensa era demasiado jugoso y útil, además de que debíamos informarle que logramos nuestra misión y enseñarle como habíamos cambiado, para evitar futuros y previsibles malentendidos. Malentendidos del tipo: ''-GRRRR (Hola, soy yo, Rex), -¡Oh! ¡hay un monstruo viniendo hacia aquí! ¡He de matarlo!''. Precisamente por evitar este tipo de malentendido envié a Iris a hablar con él.
Eso sí, esta vez no tuvimos que ir a las catacumbas ni mucho menos. No muy lejos de donde estábamos pudimos ver un inmenso torreón emergiendo de la tierra. Al acercarnos, pudimos ver que de ahí no solo estaba emergiendo un torreón, sino también un edificio rectangular, con huecos en las paredes para colocar ventanas, y cuya puerta aún no había emergido de la tierra.
Puede resultar raro e increíble, pero os juro que, si te fijabas lo suficiente, podías ver como iba sobresaliendo de la tierra poco a poco. Supuse que era el castillo, y entonces mandé a Iris (Otro buen motivo para enviarla es que el resto no cabíamos por las ventanas).
Ya que posiblemente el caballero negro tampoco cupiese por las ventanas, decidí empezar a cavar hasta desenterrar la puerta.
Ni un minuto más tarde, con la gran puerta de madera ya liberada de la arena, esta última se abrió de golpe. Apareciendo delante de mí el caballero negro.
Se sorprendió un poco tras vernos. Luego, le contamos todo lo que pasó. Tras esto, traté de preguntarle el por qué se estaba desenterrando la sala.
-Oh, eso. Verás, resulta que ese mismo cristal que me mantenía encerrado aquí, también ejercía un poder sobre el propio castillo, deformándolo. Así que, una vez rompisteis el cristal, ahora el castillo comienza a volver a su antiguo estado poco a poco. El control sobre el resto de no muertos también debería de disiparse pasado un tiempo.
Tenía curiosidad sobre esto último, así que le pregunté.
-Verás, mi caso es un poco especial, porque al morir no perdí el control, no obstante, un no muerto como tal, solo aparece tras ser reanimado por alguien y luego pasar a estar bajo su control. Los liches que quedaban aquí controlando a los muertos fueron asesinados por vosotros, por lo que, al estar muertos el nigromante original y sus subalternos que sostenían el hechizo, solo quedaba ejerciendo un control la piedra de oscuridad. Al romperla vosotros, el control mental desaparece, así como la re-resurrección.
Le pregunté por gestos que qué era la re-resurrección.
Resulta que, mientras estos tipos de control estuviesen activos, los cuerpos sin vida se seguirían levantando, aunque las almas seguirían bloqueadas, sin poder actuar. Una vez acabado el control, ya no habría más re-resurrecciones, pero a cambio recuperarían el control.
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The invencible Rex
FantasyItami, un otaku quien tiene que lidiar en su vida con continuas palizas de sus compañeros y a los ojos de sus propios padres parece no existir, obtiene una nueva oportunidad después de que un misterioso evento le hiciese reencarnar como un huevo en...
