En la cueva se permiten mascotas... ¿Verdad?

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Si la primera batalla fue decepcionante, no sé qué me hizo pensar que las dos siguientes serían mejor, en su lugar, la actuación de los goblins morados durante las batallas siguientes fue absolutamente pésima. Estaban completamente desorganizados, desorientados, asustados... y un largo etc de adjetivos negativos.

No considero que merezca la pena ni que sean remarcables esos ataques, así que contaré lo que pasó a grandes rasgos.

Terminé de cavar junto a las hormigas, luego de esto fui con el resto a reponerme, aunque por mi parte ya estaba listo para la siguiente batalla.

Mi decisión no le hizo mucha ilusión a ninguno de los presentes, pero pude convencerlos con relativa facilidad.

En cuanto a la batalla, empezó exactamente igual que la otra. Uno de los grupos alertaba y asustaba a los goblins morados, mientras que el otro grupo entraba, rescataba a sus prisioneras y se incorporaba a la batalla por la retaguardia enemiga.

Estaba listo para cualquier imprevisto, algo como que prefiriesen combatir dentro y mantuviesen la calma. Esperaba demasiado.

Los goblins morados salieron corriendo completamente desorientados y desordenados contra el enemigo que estaba a sus puertas, mientras que el grupo subterráneo simplemente entró, hizo su trabajo, y luego se incorporó a la batalla.

Batalla que, para cuando nos incorporamos, estaba por acabar. Esta vez solo había un hobgoblin, y para cuando aparecimos en el campo de batalla, ya no tenía cabeza.

Volví a la cueva más frustrado que antes. Se me ocurrió pensar que a la tercera iba la vencida, y traté de convencer a los presentes en la cueva.

He de decir que fue bastante más difícil convencerlos esta vez, obteniendo respuestas negativas de casi todos, pero al final conseguí que se volviesen a preparar.

Tras cavar un túnel a la tercera cueva, volvimos a atacar.

Esta vez fue veinte veces más fácil, ya que varios goblins habían evolucionado, entre ellos Gaxia (a una hobgoblin guerrera) y Garia (a una hobgoblin asesina). Había hasta cuatro hobgoblins esta vez, pero para cuando salimos de la cueva quedaban solo dos, y solo pude colaborar en la muerte de uno de ellos.

Una vez llegamos, no negaré que insinué el atacar una cuarta base. La negativa fue total y absoluta.

Me mosqueé.

No terminaba de entender cómo podían conformarse con peleas mediocres, en las que apenas tuviesen que esforzarse ¿Dónde queda la dificultad? ¿La satisfacción de sobrepasar una situación difícil?

No di mi opinión en alto, así que fui a desahogarme con algo en el bosque. Con suerte encontraría algo decente para pelear.

Llamadme lo que queráis, pero por un momento se me ha llegado a pasar por la cabeza enfrentarme al hada monstruosa forestal... Por suerte para mi, aun soy capaz de razonar relativamente bien.

Tras pasear por más de media hora por el bosque, aun frustrado, he de decir, mi olfato captó algo. Eran olores que reconocía, smilodons. Me hice una bola y rodé a donde estaban inmediatamente.

Mientras rodaba a donde se encontraban pude reconocer otros olores, goblins y hobgoblins, además de otros olores que no terminé de reconocer. Esto me descuadró un poco, ¿Me estaba diciendo mi olfato que los goblins morados, ese grupo de inútiles cobardes, se estaban enfrentando, no a uno, sino a tres tigres dientes de sable? ¿Los mismos tigres dientes de sable que casi me destrozan? Wow, eso tenía que verlo.

The invencible RexDonde viven las historias. Descúbrelo ahora