Día ''Normal''.

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Iris.

¡Hola chicos! Hoy os voy a enseñar a gastar bromas pesadas. Como podéis leer, ahora mismo, mientras Flar se ducha, tengo a mano un cubo de agua MUY fría, en este punto habéis comprendido la teoría de lo que voy a hacer, pero posiblemente no sepáis el motivo. Bien, pues es muy simple, estoy MUY aburrida.

No tengo nada mejor que hacer, la lección está aprendida, por aburrimiento ya me he hecho los ejercicios de casi todos los libros, ya no es hora de entrenar, y estoy a punto de terminarme el libro que he cogido para leer esta mañana en la biblioteca. En resumen, no tengo nada mejor que hacer, así que decidí gastarle una broma pesada a Flar.

Con el ruido de la ducha es imposible que me escuche, así que me puedo acercar bastante a la pared que separa las duchas del resto del baño.

Una vez me acerco, salto lo suficiente como para superar la pared, diviso su pelo rosa rápidamente y seguidamente le echo el cubo de agua por encima. Tras esto me pego en silencio en la pared esperando su reacción.

-¿Huh? Que raro, de pronto ha salido más agua... bueno, lo que sea.

¿...Eh? P-Pero si eso y no reaccionar es lo mismo... no ha soltado ni un gritito... ¿Acaso Flar se ducha con agua fría y por eso no nota el cambio?

Salto de nuevo por encima de la pared y rápidamente diviso el calentador. Está en el mismo sitio donde lo dejé ayer al salir de la ducha, lo que implica que Flar se está duchando con el agua a cuarenta grados... y no ha notado apenas cuando le he echado agua fría encima... no entiendo nada.

Algo confusa y decepcionada, decidí volver al cuarto a terminar la lectura.



Flar.

Creo que la ducha se ha roto o algo, ya que por un momento ha salido más agua de la cuenta. Bueno, ya llamaré a alguien para que lo arregle.

Tras salir de la ducha, me sequé y me puse el pijama. Entonces, a medida que me acercaba a la puerta para salir, mi olfato detectó un desagradable olor.

Preparándome para lo peor empecé a cargar un cartucho HE de agua en mi mano derecha.

Conforme abría la puerta el olor se acrecentó. Era lo que creía. Nada más abrir la puerta apunté y disparé a la mano de Iris.

-¡Auch! -Dijo el hada sujetando su mano- ¿¡Se puede saber qué te pasa!?

-¡Fumar está mal!

Sip, efectivamente. Resulta que en este mundo también existe el tabaco, y cuando Iris se enteró no tardó en buscarlo. No es tan sorpresivo si tenemos en cuenta que en su anterior vida fumaba, pero no por ello voy a dejar de molestarla para que lo deje.

-¡Oye! ¡Eso es subjetivo! ¡Además de que es mi decisión y no puedes hacer nada al respecto! -Dijo molesta el hada.

-¡Si que puedo hacer algo! ¡Puedo hacer esto! -Seguidamente cogí mi almohada y le golpeé en la cabeza. Luego la rematé por el lado y seguidamente me tiré encima suya con la almohada en alto, lista para rematarla.

Entonces Iris, en un rápido movimiento, alcanzó su almohada y me golpeó con ella antes de poder dar mi último golpe.

Entonces empezamos una épica batalla de almohadas.

La batalla estaba intensa y pareja, pero entonces la puerta de la habitación se abrió de un portazo, apareciendo con ella Silvalas cabreada, quien no tardó en levantar el arco y dispararle a cada almohada una flecha, haciendo que se quedasen en la pared clavadas.

The invencible RexDonde viven las historias. Descúbrelo ahora