Capitulo 37 - Una Promesa Con La Que Escribiremos Nuestra Historia

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Dos Días Después...

-Narra Dulce-

Abro los ojos de golpe al escuchar como la puerta se abre y cuando me incorporo Clara y Alessia ya saltan en mi cama al tiempo que Blanca y Claudia entran.

Clara: ¡buenos días tía Dul!

Dulce: buen día princesa.

Alessia: yo... yo titi...

Río cuando Alessia también reclama mi atención y las abrazo a ambas llenándolas de besos cuando Claudia y Blanca también se acercan para sentarse frente a nosotras. Mis padres, mis hermanas y mis sobrinas llegaron ayer desde México para hoy estar presentes en mi matrimonio.

Claudia: vamos hermanita levanta, tienes que bañarte y arreglarte para tu matrimonio.

Dulce: lo sé.

Blanca: bueno entonces ve a bañarte de una vez hermanita, ahorita te traemos el desayuno.

Dulce: okey.

Ambas me abrazan y salen pero Clara y Alessia se quedan conmigo un poco más, las lleno de besos a ambas porque Dios sabe cómo las extraño.

Clara: tía ¿y mi primita? ¿Hoy está contenta?

Dulce: claro ¿quieren sentirla?

Ambas asienten y me acomodo y guio sus manitas hasta mi vientre donde mi hija se mueve feliz.

Clara: tía se mueve mucho.

Dulce: sí princesa, muchísimo.

Marcelo: buenos dí...

La puerta se abre y escucho el saludo sin terminar de Marcelo quien se queda quieto al ver a mis sobrinas abrazándome.

Dulce: buenos días mi amor ¿Qué haces ahí parado? Ven acércate.

Marcelo: quería ver a mi hermanita y darte un beso Dul pero ya estás ocupada.

Puedo notar molestia en su voz y enseguida me doy cuenta del porque, ayer también estaba muy raro conmigo sobre todo cuando Clara y Alessia se me acercaban.

Dulce: ya mi amor ven, acércate que Luna también quiere saludarte a ti.

Lo veo sonreír levemente y se acerca con cautela, hago que mis sobrinas se sienten a un lado y Marcelo lo hace del otro lado.

Marcelo: buenos días hermanita... ¿cómo dormiste?

Mi hija se mueve y apenas Clara y Alessia se acercan para tocarla Marcelo se retira.

Clara: mi primita no te hablará.

Marcelo: a mí si me habla.

Clara: no puede ser, los bebés no hablan cuando están en la panza de su mamá.

Marcelo se cruza de brazos y mira a Clara sumamente enojado y siento que a punto de explotar de celos, mis sobrinas me abrazan y se despiden cuando su padre, que también está aquí, las llama.

Ambas salen corriendo y veo a este pequeño a punto de estallar de celos, sigue cruzado de brazos y sin acercarse a mí con esa expresión de celos y enojo igual a Víctor.

Dulce: Marcelo... ¿no quieres hablar con Luna? Dice que te extraña.

Marcelo: Clara dice que los bebés no hablan en la panza.

Rodea los ojos molesto y lo miro divertida, es cierto que Clara a veces razona demasiado para ser apenas una niña.

Dulce: pues es que Clara dijo eso porque Luna sólo habla contigo ¿no te acuerdas que a veces ni siquiera habla con papá?

Quiero AmarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora