-Narra Dulce-
Luego de pasar una semana más en Miami debido al pequeño susto que tuvimos ya regresamos a México. Entre lágrimas nos despedimos de Marcelo quien se queda llorando y sujeto por Nora cuando Víctor y yo tomamos el avión.
Ya he entrado en mi séptimo mes de embarazo y no puedo creer que cada día que pasa es uno menos que falta para tener a mi Luna entre mis brazos. Todo va perfectamente bien y mi hija crece fuerte y sana, mi vientre no está demasiado grande y es algo que agradezco porque si así ya me cuesta moverme no quiero imaginar si crece más. Las cosas entre Víctor y yo vuelven a ir de maravilla aunque mi hija sigue algo enojada con su padre pero siento que poco a poco se le va pasando y me alegra darme cuenta que desde ya tiene carácter y me ayudará a traer a su padre bien amarrado.
Víctor: ¿Qué pasa pitufina?
Siento que besa mi cabello y acaricia mi mano, alzo la vista para mirarlo por unos segundos y vuelvo a colocarme como estaba, apoyada sobre su hombro y abrazada a él.
Víctor: ¿Qué pasa Dul?
Dulce: nada... es que... mi amor me dolió mucho dejar a Marcelo en ese estado.
Lo siento suspirar y nuevamente deposita un beso en mi cabeza y pasa su brazo por mi espalda para abrazarme.
Víctor: a mi también me dolió mucho verlo llorar así pero no podemos hacer nada Dul, él tiene su vida en Miami y nosotros estamos en México y me gustaría como no tienes idea que estuviese conmigo todo el tiempo pero eso no sería justo con Nora.
Dulce: ¡no! Claro que no, no puedes separarla de su hijo.
Víctor: y no pienso hacerlo nunca.
Dulce: Nora es una mujer increíble y es una muy buena mamá para Marcelo.
Víctor: lo sé mi amor, como también sé que tú lo serás para mi pequeña pitufina enojona.
Río al escuchar como llama a nuestra hija y cuando pone una mano sobre mi vientre ella patea tan fuerte que me hace quejarme.
Dulce: ¡ah!
Víctor: madre mía pateó bien fuerte.
Dulce: sí, Luna María ya cálmate...
Lo escucho reír a él cuando regaño a mi hija y miro a mi alrededor viendo como algunos de los pasajeros me miran como si estuviera loca. Al mirar a Víctor suelta una risita y deposita un dulce beso en mis labios y seguido me acomodo de nuevo para dormir un par de horas hasta que aterricemos.
-Narra Víctor-
Apenas aterrizamos puedo ya darme cuenta que nuestro regreso a México no será para nada desapercibido, mientras esperamos para recoger las maletas puedo ver un decena de periodistas que ya esperan para abordarnos apenas salgamos de aquí y yo ya no sé si podré soportar esto y mucho menos si se comportan como lo hicieron cuando nos fuimos a Querétaro, ahora lo que menos necesita Dulce es estrés y sé que esto sólo eso le provoca.
Dulce: Víctor ¿Qué pasa? ¿Por qué pones esa cara?
Víctor: porque no me gusta que ya estén ahí esperando para dar la noticia de nuestro regreso.
Dulce: lo sé pero ni modo, es su trabajo y nosotros se lo ponemos fácil.
Víctor: ¿se lo ponemos fácil?
Dulce: pues sí, con la más mínima sospecha ya crean chismes y después de anunciar mi embarazo de la forma como lo hicimos quieren sacar noticias.
Víctor: ya...
Dulce: mi amor ya no te preocupes por esto, no creo que se comporten como la otra vez.

ESTÁS LEYENDO
Quiero Amarte
FanfictionHacía ya poco más de un año que las grabaciones de la teleserie Muy Padres habían finalizado. Desde entonces todos y cada uno de sus protagonistas habían iniciado otros proyectos, retomado pendientes o simplemente se habían decidido por relajarse y...