Capítulo 8

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Apenas tenía como tres días en España y ya habían pasado muchas cosas.

Hasta que el fin de semana llegó; era la carrera de autos.

Me puse jeans de mezclilla, tenis y una blusa holgada. Audrey y Victoria llevaban el mismo atuendo.

Bajamos y Bentley ya nos esperaba para llevarnos, en su lindo coche impecable, y llevaba unas frituras guardadas.
De copiloto iba Carson y atrás íbamos las tres chicas.

En todo el camino no dejaba de sonar en la radio una canción que le encantaba a Bentley. Subió todo el volumen y cantaba como un loco. Nosotros le seguimos el juego y hasta los coches que estaban parados nos veían con desaprobación.

Llegamos al lugar. Bentley estacionó su coche y bajamos como niños. Dejamos los boletos en la entrada y fuimos corriendo a sentarnos cerca de donde saldrían los pilotos. Estábamos bastante cerca.

Entonces Smith salió entre los aplausos de la gente, me vio y me guiñó, yo le respondí y éste se subió a su coche.

La adrenalina estaba al máximo, la gente gritaba. Se oían de todo tipo de palabras: de ánimo y alguna que otra maldición. El coche de Smith llevaba la delantera y yo gritaba animándolo, aunque no escuchara por toda la demás gente.

La carrera no era apta para cardiacos, todos gritábamos hasta quedar casi afónicos. Entonces uno de los coches se volcó y de inmediato fueron a socorrerlo. Smith fue por la segunda vuelta de la carrera, parecía bala. No se podía siquiera admirar bien el coche.

Segunda vuelta y las emociones estaban de punta. Yo era toda una fanática de los coches de carrera y parecía loca uniéndome a las porras de la gente.

Audrey y Victoria me miraban asombradas porque junto a Carson y Bentley nos abrazábamos uniendo nuestras voces en gritos. Dábamos pequeños saltitos de emoción y la gente estaba aún peor. Parecía partido de fútbol pero con coches.

Al fin la carrera terminó y yo bajé rápido acompañada de mi hermano y mi amigo.

-¡Estuvieron geniales!- me acerqué a Smith, quien se quitaba el casco y se dejaba ver.

-Gracias. ¿Me echaste muchas porras?- reía.

-Demasiadas de hecho, escúchale su voz.- se burló Carson.

-Cállate.- le dije dándole un codazo y riendo.

-Me alegra que te gustara, Riley.

-Soy toda una fanática de los coches. Ah, a propósito, dice mi hermano que si le firmas su playera, campeón.

-Yo no soy el campeón, él está por allá.- señaló el lugar donde se encontraba el chico rodeado de gente y reporteros.

-Para nosotros tú eres el campeón, ahora autografíale la playera a este pobre.- le apreté una mejilla cariñosamente.

-Claro, ven aquí.- Smith se acercó a Bentley y éste se colocó para que le firmara la playera.

Yo lo miraba cruzada de brazos y me reía por la pose en la que Bentley estaba pues parecía mesa.
Entonces un chico vestido igual que Smith, de cabello negro y ojos obscuros fue a darle una palmada en la espalda al antes mencionado.

-¡Hey Smith!- sonrió.

-Hola perdedor.- se burló.

-Oye, aunque sea no dejé de ser el favorito cuando Hernández te quitó tu lugar.- se defiende.

-Entendí ese sarcasmo, amigo.- lo fulminó con la mirada y ambos se echaron a reír.

Smith terminó de autografiar a Bentley y a Carson y se dirigió a mí.

Agente PrescottDonde viven las historias. Descúbrelo ahora