Apenas tenía como tres días en España y ya habían pasado muchas cosas.
Hasta que el fin de semana llegó; era la carrera de autos.
Me puse jeans de mezclilla, tenis y una blusa holgada. Audrey y Victoria llevaban el mismo atuendo.
Bajamos y Bentley ya nos esperaba para llevarnos, en su lindo coche impecable, y llevaba unas frituras guardadas.
De copiloto iba Carson y atrás íbamos las tres chicas.
En todo el camino no dejaba de sonar en la radio una canción que le encantaba a Bentley. Subió todo el volumen y cantaba como un loco. Nosotros le seguimos el juego y hasta los coches que estaban parados nos veían con desaprobación.
Llegamos al lugar. Bentley estacionó su coche y bajamos como niños. Dejamos los boletos en la entrada y fuimos corriendo a sentarnos cerca de donde saldrían los pilotos. Estábamos bastante cerca.
Entonces Smith salió entre los aplausos de la gente, me vio y me guiñó, yo le respondí y éste se subió a su coche.
La adrenalina estaba al máximo, la gente gritaba. Se oían de todo tipo de palabras: de ánimo y alguna que otra maldición. El coche de Smith llevaba la delantera y yo gritaba animándolo, aunque no escuchara por toda la demás gente.
La carrera no era apta para cardiacos, todos gritábamos hasta quedar casi afónicos. Entonces uno de los coches se volcó y de inmediato fueron a socorrerlo. Smith fue por la segunda vuelta de la carrera, parecía bala. No se podía siquiera admirar bien el coche.
Segunda vuelta y las emociones estaban de punta. Yo era toda una fanática de los coches de carrera y parecía loca uniéndome a las porras de la gente.
Audrey y Victoria me miraban asombradas porque junto a Carson y Bentley nos abrazábamos uniendo nuestras voces en gritos. Dábamos pequeños saltitos de emoción y la gente estaba aún peor. Parecía partido de fútbol pero con coches.
Al fin la carrera terminó y yo bajé rápido acompañada de mi hermano y mi amigo.
-¡Estuvieron geniales!- me acerqué a Smith, quien se quitaba el casco y se dejaba ver.
-Gracias. ¿Me echaste muchas porras?- reía.
-Demasiadas de hecho, escúchale su voz.- se burló Carson.
-Cállate.- le dije dándole un codazo y riendo.
-Me alegra que te gustara, Riley.
-Soy toda una fanática de los coches. Ah, a propósito, dice mi hermano que si le firmas su playera, campeón.
-Yo no soy el campeón, él está por allá.- señaló el lugar donde se encontraba el chico rodeado de gente y reporteros.
-Para nosotros tú eres el campeón, ahora autografíale la playera a este pobre.- le apreté una mejilla cariñosamente.
-Claro, ven aquí.- Smith se acercó a Bentley y éste se colocó para que le firmara la playera.
Yo lo miraba cruzada de brazos y me reía por la pose en la que Bentley estaba pues parecía mesa.
Entonces un chico vestido igual que Smith, de cabello negro y ojos obscuros fue a darle una palmada en la espalda al antes mencionado.
-¡Hey Smith!- sonrió.
-Hola perdedor.- se burló.
-Oye, aunque sea no dejé de ser el favorito cuando Hernández te quitó tu lugar.- se defiende.
-Entendí ese sarcasmo, amigo.- lo fulminó con la mirada y ambos se echaron a reír.
Smith terminó de autografiar a Bentley y a Carson y se dirigió a mí.
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Agente Prescott
Nonfiksi¡HISTORIA APTA PARA TODO EL PÚBLICO! Riley Prescott se convierte en agente del FBI. Su principal objetivo era conseguir el puesto de agente especial, un trabajo que la apasionaba. Ella trabaja en colaboración con otros agentes en la investigación d...
