Llegué al hotel, dejé mis maletas y fui a darme una buena ducha.
Después pedí algo de comer mientras analizaba cuidadosamente mi plan.
Smith ya estaba ahí en California, quedamos de vernos al día siguiente para empezar a llevar a cabo el loco plan.
Llamé a mis padres, ellos ya estaban en Nueva York esperando a que Audrey despertara. Tammy estaba encargada de darles las llaves de mi casa y mostrarles la dirección, mis padres eran unos lindos y no iba a dejar que sufrieran ni siquiera un poquito.
Kenny Clarck me contactó diciéndome que mis padres ya estaban en la ciudad y que él vería por ellos. Se lo agradecí, de verdad que él lo hacía por Audrey no tenía ninguna duda.
Me fui a dormir para estar despierta en la mañana.
Me levanté de un salto pues Smith llegaría en cualquier momento.
Me arreglé lo bastante diferente como para no parecer Riley Prescott, para eso ocupé una peluca negra y mucho maquillaje. No era muy buena disfrazándome, pero en ese momento debía hacerlo.
Smith me llevó al lugar que nos llevaría directamente a Wyatt y toda su banda delictiva.
Se trataba de un club nocturno, uno bastante moderno por cierto, tragué saliva y entré en ese lugar para conseguir el trabajo de mesera.
El señor Morris, accedió a mi petición luego de recitarle una historia bien planeada.
Trabajaría esa misma noche.
— ¿Estás segura de esto Riley?— Smith sonaba preocupado.
— Claro, estoy segura de que dará resultados.
— Te estás arriesgando demasiado...
— Descuida Smith, estaré bien, tengo todo bajo control.
— Confiaré en ti, pero recuerda que me tienes a mi y tus colegas.
— Lo sé, despreocúpate, te hará daño— reí entre dientes.
Regresamos al hotel y yo busqué entre los vestidos que había comprado antes en Nueva York y que serían mi atuendo esa noche. Me sentía un poco mal, pero era mi trabajo como agente encubierta.
Cuando llegué al club, las que serían mis compañeras, me miraban feo, como si estuviera tramando algo (que era cierto pero ellas no debían saberlo) pero ignoré sus miradas de celos.
Me enteré que Ayden estaría ofreciendo una fiesta en ese club. Saqué mis mejores tácticas de coqueteo, bueno Riley la que no es perra no prospera, así que debía de sentirme bien haciendo eso.
Los chicos llegaron y se dejó ver un Wyatt totalmente diferente, su cabello lo traía peinado hacia atrás pareciendo "formal", vestía con pantalones de vestir y camisa de manga larga, quizás había salido de otra gala o algo así pues sus compañeros venían vestidos igual. Lo acompañaba un chico alto de ojos cafés (muy lindos por cierto) y con una sonrisa linda.
Pedí atenderlos yo, me acomodé el cabello detrás del hombro, tomé una bocanada de aire pues no tenía ni la menor idea de qué es lo que hacía una mesera en un club nocturno.
Nunca había sido una chica fiestera, por tanto casi nunca visitaba clubes nocturnos. Tomé una bandeja de bebidas embriagantes de divertidos colores para ofrecérselos a los chicos de la mesa VIP.
— Buenas noches— sonreí dejándoles la bandeja en la mesa — esto es para ustedes, disfrútenlo— me giré antes de analizar sus miradas acosadoras en mi.
Regresé a la barra donde sería mi puesto esa noche. Me puse a limpiar unos vasos y acomodar botellas, no sabía qué hacer... estaba confundida, con sólo volver a ver la mirada hipnotizante de Wyatt me hacía olvidarme de todo, sí estaba en mi trabajo pero eso no me quitaba mi sexto sentido de ser mujer.
Sacudí un poco la cabeza y me giré donde estaba un chico de ojos verdes fijamente clavados en mi.
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Agente Prescott
No Ficción¡HISTORIA APTA PARA TODO EL PÚBLICO! Riley Prescott se convierte en agente del FBI. Su principal objetivo era conseguir el puesto de agente especial, un trabajo que la apasionaba. Ella trabaja en colaboración con otros agentes en la investigación d...
