Capítulo 29

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Yo iba muy nerviosa, tanto que casi llegaba a las cutículas de mis uñas.

—Tranquila Riley— Noah me habló bajito.

—No puedo... no puedo... ¿dónde estará mi hermana?

—Lo sabremos pronto, ahora cálmate.

Le señalé la sala de oncología y vimos que los pequeños hacían su vida normal.
Busqué el consultorio de Ashley y la puerta estaba entre abierta. Toqué pero no hubo respuesta.
Entramos y no había nadie, sólo unos papeles en el suelo y una bata blanca en el respaldo de la silla.

—Espera un momento— Noah se paró en seco cuando estábamos por abandonar el consultorio.

—¿Qué pasa?

—¿Dónde estaba tu madre y tu hermano en esos momentos?— levantó su dedo índice y yo entré en una especie de shock, tenía razón.

—No... tengo... idea...— respondí en un hilo de voz y en ese momento le llamé a Bentley.

—Buenos días hermana— me respondió muy tranquilo.

—Bentley, ¿dónde están?

—Yo estoy en tu casa y mamá en el hospital, ¿qué pasó?

—¿Mamá en el hospital?

—Sí, ¿a ver qué ocurrió?

—Audrey no aparece, tampoco mamá...

—¿Qué?— preguntó escandalizado.

—Sí... mira no tengo más tiempo, te contaré después— colgué y la mano me temblaba.

—Relájate— Noah me detenía de la espalda, en cualquier momento yo podría caer desmayada quizás.

Regresé corriendo sin decirle a mi amigo que me siguiera hasta la habitación de Audrey.
Abrí la puerta y todo estaba igual, fui a la puerta del baño y vi que la ventana estaba abierta. ¿Qué demonios había pasado con mi madre?

Alcé la mirada un poco más, esa ventana era de buen tamaño y alguien podría haber trepado por ahí. Ahora mi preocupación era mamá.

Noah escaló y sacó la cabeza, estábamos en un segundo piso, ¿quién soportaría tanto al brincar? Salimos de ahí nuevamente pues ya entrarían los encargados de buscar huellas o cosas así.

Solté un suspiro al ver a mamá del otro lado de la cinta amarilla.
—¡Mamá!— sollocé un poco y salí corriendo a abrazarla.

—Mi niña... ¿qué pasó aquí?

—Primero dime dónde estabas.

—Fui a tu casa para buscar ropa limpia.

—¿Tanto tardaste? ¿porqué Bentley no me lo dijo? ¿a qué horas saliste?

—Cálmate... ¿porqué tanta pregunta? Su amiga la doctora Crawford me pidió que fuera a descansar porque según ella me veía muy mal.

—¿La doctora Ashley?

—Sí, ella se quedó a cargo de Audrey, ¿ya me vas a decir qué pasó?— Noah me alcanzó y le pedí que le explicara a mamá pues tenía que encontrar a Ashley Crawford, era la única que podría darme información.

La habitación no tenía otras puertas más que la del baño. Empecé a pensar: ¿qué lugares había en un hospital que solo los doctores conocieran?

Busqué en la cafetería y no había nadie, entré a los vestidores y habían señales de que alguien estuvo ahí. Caminé con mucho cuidado hasta la parte de la regadera, donde la puerta también estaba entre abierta y se escuchaban gotas de agua cayendo, fuera estaba una toalla con mucha agua.
Abrí la puerta y...
¡Ahí estaba Ashley Crawford!

Agente PrescottDonde viven las historias. Descúbrelo ahora