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La desdoblé y era para una cena en casa de los Porter esta noche.

Fruncí el ceño, en ese momento una llamada de mi hermano entró en mi móvil.

-¿Cómo está mi hermana querida?- escuché del otro lado de la línea y sonreí.

-¡Bentley! ¡cuántos años sin saber de ti!- reí. -Yo estoy bien, ¿y tú?

-Igual muy contento.

-¿Y eso?- me acomodé en la silla.

-Bueno es que me ofrecieron un trabajo en el noticiero de Barcelona.

-Wow, eso es realmente genial felicidades hermano.

-Gracias hermanita. ¿Y ya te llegó la invitación de Esther Price? ¡Estaremos en California en unas horas!

-¡¿Qué?!- me emocioné. -Justo acabo de leerla... que genial- sonreí ampliamente.

-Lo sé. Mamá nos explicó todo y como estoy de vacaciones y Karelle también, nos veremos por allá.

-¿Dónde están ahora?

-Saldremos de Nueva York en unos momentos.

-Muero por verlos a todos hay algo que contarles.

-Pues agárrate que vamos los cuatro.

-Que bien... entonces te veo al rato.

-Bien, ya pronto saldremos.

-Cuídense... chao.

Bentley colgó y yo di unos saltitos de emoción. Al menos no tenía que quedarme horas extra y podría asistir a dicha cena. Tanto Shannon como yo ya estábamos más tranquilas y nos habíamos acostumbrado a la ausencia de Elijah.

-Hey, ¿Porqué tan feliz?- Shannon entró acompañada de Cristoph.

-Veré a toda mi familia esta noche. ¡Al fin juntos!

-Que hermoso, menos tu abuelo.

-Lo sé... es bastante triste. Mi abuelo era como mi otro padre...

-Lo lamento tanto- Shannon se sintió culpable por haberme punzado otra vez.

-No te preocupes. ¿A qué se debe el honor de tu visita?

-Pues a que si recuerdas, tenemos entrenamiento otra vez.

-Es verdad- me puse de pie y me encaminé a la salida junto a mis dos amigos.

Fuimos al patio para un agotador calentamiento supervisado por Jones. Posteriormente tomamos las armas y ensayamos con nuestro respectivo atuendo. Cada vez que hacía esto me recordaba a Audrey al máximo.

Al anochecer regresé exhausta pero feliz.

Despedí a todos, tomé las llaves de mi auto y bajé de dos en dos los escalones para llegar a la calle donde estaba aparcado mi coche. Ya eran las 9 de la noche y la cena era a las 10.

¡Rayos!

Al llegar, dejé fuera el coche, entré al edificio en espera que el ascensor bajara mientras chocaba el tacón de mi zapato contra el piso.

Al fin una pareja salió de ahí y pude entrar y presionar el botón para llegar a mi apartamento.

Introduje las llaves y entré aventando los zapatos por un lado y yendo a la cocina a tomar un vaso con agua.
Posteriormente me di una buena ducha y al salir, me quedé frente al armario en busca de lo que sería mi atuendo.

Me decidí por un vestido amplio y largo color fiucsa, con mangas largas y unos decorados de pedrería en el pecho. Me coloqué una diadema en la cabeza y el resto de mi cabello quedó suelto.
Me di unos últimos toques y salí disparada al ascensor. Eran las 9:18 cuando prendí el auto, así que manejé como loca pues la casa de los Porter estaba a unos 40 minutos a la velocidad normal.

Agente PrescottDonde viven las historias. Descúbrelo ahora