Regresamos a la casa de Griffin, ahí aventaron al tipo y lo encerraron en una pequeña casa...
—Gianna— me llamó Luis.
—¿Sí?— respondí un poco temerosa.
—Hicieron un buen trabajo— sonrió satisfecho y yo suspiré aliviada.
—Gracias— logré sonreir.
—Ahora encárguese de ese tipo— sacó su pistola y me la dio.
— Okey...— me encaminé a la cabañita donde estaba el tipo casi muriendo. Me acerqué a él y cerré la puerta con llave, el hombre me miró con temor.
—Tranquilícese— pude decir después de verlo con tanto asombro.
—¿Qué me hará?— se llevó las manos al estómago y tosía mientras sangre escurría de su frente.
—No le haré daño— dejé lejos la pistola y empecé a revisar sus heridas, eran muy graves y grandes —Quisiera poder ayudarlo— dije dentro de mi cabeza.
Entonces la puerta se abrió repentinamente, era Henry.
—¿Qué haces Gianna?— me miró extrañado.
— Estaba amarrándolo— mentí.
— Acaba con esto de una vez— tomó la pistola y le dio tres balazos en la cabeza y nos salpicó sangre. Me dieron ganas de llorar pero me aguanté.
Salimos de esa casa y otros tipos entraron por el cuerpo. Regresamos a la casa, sería otra noche de casino.
Fui al hotel a cambiarme, esta noche suponía que no iba a ser tan buena.
En el casino ya estaban todas las personas jugando, bebiendo y fumando.
Me acerqué a la mesa de mis "compañeros" y me senté en las piernas de Luis con una copa en las manos, trataba de parecer seductora para que no me regañaran, quizás Henry no había mencionado nada de lo pasado en la tarde.
Luis me tomó de la cintura y yo acuné su cara y le di unos besos alrededor...
Los demás hombres estaban igual con otras chicas, y es que en Las Vegas ninguna chica se acercaba a algún hombre solo a conversar.
Jalé de la mano a Luis hasta llegar de nuevo a la ruleta y jugar.
Más noche, él se puso muy borracho y pidió que nos fuéramos a su casa. Todos abordaron la camioneta y llegamos a la casa.
Luis no me soltó por todo el camino, y por lógica, me llevó a su recámara.
Empezó a besarme y yo le correspondía con cierto "asco".
Busqué en mi bolso el somnífero que llevaba en polvo y lo disolví en otra copa que le ofrecí.
Él se lo tomó y en un rato se quedó bien dormido.
Me bajé de la cama y marqué a los refuerzos de la DEA.
Salí a la sala y me senté en el sofá en espera de los refuerzos.
En un rato llegaron ellos y se armó una balacera. Busqué la pistola de Luis y empecé a dispararles.
Le di un disparo en la pierna a Henry y él me vio con rencor. — Nos tendiste una trampa— gritó.
— Claro, ¿acaso crees que de verdad me importaba estar en estos negocios?— seguía apuntándole.
Los chicos de la DEA subieron a buscar a Luis y lo llevaron sin problemas pues seguía dormido.
Esta misión la cumplí más rápido de lo que pensé.
Regresé tranquila al hotel y me dormí.
Por la mañana, me desperté más tranquila pues ese ya no sería mi caso. Me di una ducha de agua caliente y luego ordené algo de comer.
Una llamada inesperada me sorprendió.
—¿Hola?
—Soy Snyder
—Ah... ¿qué pasa Randy?
—Son buenas noticias.
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Agente Prescott
Non-ficțiune¡HISTORIA APTA PARA TODO EL PÚBLICO! Riley Prescott se convierte en agente del FBI. Su principal objetivo era conseguir el puesto de agente especial, un trabajo que la apasionaba. Ella trabaja en colaboración con otros agentes en la investigación d...
