Capítulo 10

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Audrey

Escuché que un coche se estacionó frente a la puerta, moví una cortina y vi que era Riley. Regresé a mi lugar en el sillón, con una pequeña lámpara que me permitía leer.
Abrió la puerta y dejó colgada su gorra y sus llaves.

-¿Aún despierta?- ella se acercó a mí para darme un beso en la mejilla.

-Sí, estoy leyendo sobre cirugía cardiovascular.

-¿Eso harás mañana?

Asentí con la cabeza.-Y me dijeron que el doctor Kenny Clarck es muy estricto en lo que hace.

-Ah caray- hace un puchero. - ¿ya hiciste amigos? Cuéntame de tu primer día.

-Estuvo genial. Me mandaron a urgencias y por tanto hubo mucho que hacer. Luego en la hora de almuerzo la doctora Ashley Crawford se acercó a mí, ella es oncóloga y estuvimos platicando sobre distintas patologías y demás.

-Wow que suerte la tuya.- Riley bostezó.

-Ve a dormir hermanita, te ves cansada.

-De hecho sí, por fin atrapamos al traficante de drogas más peligroso y mañana tengo interrogatorios que hacer.- ella levantó una ceja y rió macabramente.

-Si yo fuera criminal, preferiría que no me atraparas tú.- dije en broma, Riley subió a su cuarto y me quedé un rato más para terminar el párrafo que estaba leyendo.

Desperté de un salto cuando Riley fue a despertarme. Me puse la ropa rápido y bajé con mi bata y mi bolsa en mano.

-¿Por qué tanta prisa?- preguntó Riley mientras sorbeaba su café.

-Hoy tengo que estar en las cirugías del cardiólogo y ya se me hizo tarde.

-Por lo menos llévate una manzana, mujer.- me lanzó una y yo salí corriendo de la casa.

Fui al metro pero ya había salido y el otro saldría hasta que se llenara.
Maldije en voz baja y busqué un taxi pues ya eran las 8:35 de la mañana y tenía menos de 15 minutos para llegar. Era mi segundo día de trabajo y llegaría tarde.
Entonces una llamada interrumpió mis pensamientos.

-¿Hola?- descolgué.

-Doctora Prescott ¿dónde está?- la voz era de Kenny.

-Ya voy para allá doctor, estoy en camino.

-No llegue tarde por favor ¿en qué tiempo viene?

-No lo sé, en unos 10 minutos tal vez.

-Bien, pero dese prisa.- el doctor Clarck finalizó la llamada y me puse más nerviosa aún.

Al fin el taxi llegó al hospital, me bajé corriendo y entré rápido.

El doctor y los demás compañeros me vieron con desaprobación y yo me sentí muy mal. Fui a los vestidores a dejar mis cosas ya que iba lista.

Regresé y fui a hablar con el doctor Clarck.

-Lamento la tardanza doctor.

-Ya, no pasa nada. Lo importante es que está aquí, Prescott. Ahora vamos al quirófano.

-Okey- medio sonreí y me lavé las manos.

Entramos a preparar la sala y ponernos nuestras batas azules, guantes, cubrebocas, gorros y botas. Después llegó el paciente en silla de ruedas. Era un niño de unos 13 años, pero venía muy débil.

Lo ayudaron a ponerse de pie y lo acostaron en la mesa quirúrgica.

-Hola pequeño ¿cómo te llamas?- le dije mientras me sentaba a la altura de su cabeza.

Agente PrescottDonde viven las historias. Descúbrelo ahora