Audrey
Escuché que un coche se estacionó frente a la puerta, moví una cortina y vi que era Riley. Regresé a mi lugar en el sillón, con una pequeña lámpara que me permitía leer.
Abrió la puerta y dejó colgada su gorra y sus llaves.
-¿Aún despierta?- ella se acercó a mí para darme un beso en la mejilla.
-Sí, estoy leyendo sobre cirugía cardiovascular.
-¿Eso harás mañana?
Asentí con la cabeza.-Y me dijeron que el doctor Kenny Clarck es muy estricto en lo que hace.
-Ah caray- hace un puchero. - ¿ya hiciste amigos? Cuéntame de tu primer día.
-Estuvo genial. Me mandaron a urgencias y por tanto hubo mucho que hacer. Luego en la hora de almuerzo la doctora Ashley Crawford se acercó a mí, ella es oncóloga y estuvimos platicando sobre distintas patologías y demás.
-Wow que suerte la tuya.- Riley bostezó.
-Ve a dormir hermanita, te ves cansada.
-De hecho sí, por fin atrapamos al traficante de drogas más peligroso y mañana tengo interrogatorios que hacer.- ella levantó una ceja y rió macabramente.
-Si yo fuera criminal, preferiría que no me atraparas tú.- dije en broma, Riley subió a su cuarto y me quedé un rato más para terminar el párrafo que estaba leyendo.
Desperté de un salto cuando Riley fue a despertarme. Me puse la ropa rápido y bajé con mi bata y mi bolsa en mano.
-¿Por qué tanta prisa?- preguntó Riley mientras sorbeaba su café.
-Hoy tengo que estar en las cirugías del cardiólogo y ya se me hizo tarde.
-Por lo menos llévate una manzana, mujer.- me lanzó una y yo salí corriendo de la casa.
Fui al metro pero ya había salido y el otro saldría hasta que se llenara.
Maldije en voz baja y busqué un taxi pues ya eran las 8:35 de la mañana y tenía menos de 15 minutos para llegar. Era mi segundo día de trabajo y llegaría tarde.
Entonces una llamada interrumpió mis pensamientos.
-¿Hola?- descolgué.
-Doctora Prescott ¿dónde está?- la voz era de Kenny.
-Ya voy para allá doctor, estoy en camino.
-No llegue tarde por favor ¿en qué tiempo viene?
-No lo sé, en unos 10 minutos tal vez.
-Bien, pero dese prisa.- el doctor Clarck finalizó la llamada y me puse más nerviosa aún.
Al fin el taxi llegó al hospital, me bajé corriendo y entré rápido.
El doctor y los demás compañeros me vieron con desaprobación y yo me sentí muy mal. Fui a los vestidores a dejar mis cosas ya que iba lista.
Regresé y fui a hablar con el doctor Clarck.
-Lamento la tardanza doctor.
-Ya, no pasa nada. Lo importante es que está aquí, Prescott. Ahora vamos al quirófano.
-Okey- medio sonreí y me lavé las manos.
Entramos a preparar la sala y ponernos nuestras batas azules, guantes, cubrebocas, gorros y botas. Después llegó el paciente en silla de ruedas. Era un niño de unos 13 años, pero venía muy débil.
Lo ayudaron a ponerse de pie y lo acostaron en la mesa quirúrgica.
-Hola pequeño ¿cómo te llamas?- le dije mientras me sentaba a la altura de su cabeza.
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Agente Prescott
Non-Fiction¡HISTORIA APTA PARA TODO EL PÚBLICO! Riley Prescott se convierte en agente del FBI. Su principal objetivo era conseguir el puesto de agente especial, un trabajo que la apasionaba. Ella trabaja en colaboración con otros agentes en la investigación d...
