Capítulo 2: Leyendas

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Durante la plática, como era de suponer, ya que mi madre llevaba años sin venir aquí, la plática entre dos amigas que llevaban mucho tiempo sin verse no se hizo esperar.

Y como yo salía sobrando, me limitaba únicamente a escuchar todo lo que decían.

Mencionaban nombres de personas, parientes, tíos, abuelos que jamás en mi vida conocí, porque la mayoría seguramente ya estaban muertos, y cuando querían introducirme a la plática, era para comentarme alguna anécdota que ellas vivieron de niñas, algo que quizá ahora les daría risa, pero que en aquel entonces era algo serio o vergonzoso.

Y pensar que la plática comenzó por lo del acta.

De todos modos mi tía se ofreció a acompañar a mi madre a ver ese asunto mañana, ahora ya era algo tarde, el sol se estaba ocultando y comenzó a hacer frio, mucho frio.

Ya que Yatareni era un pueblo situado en la sierra, debido a que estábamos a mayor altitud, el frio aquí se resentía aún más.

Mi madre también dijo que quería quedarse unos dos días más porque quería conocer el pueblo, o mejor dicho, recordar, como ya había pasado bastante tiempo desde que ella vino, muchas cosas habían cambiado.

Y también quería visitar el panteón donde estaban sus abuelitos.

En su época, era rara la persona que usaba zapatos o tenis, todas andaban de huaraches, era raro ver un automóvil llegar al pueblo, y era raro que alguien hablara español.

Mi tía sugirió entonces algunos lugares de interés en Yatareni, por ejemplo, una vieja hacienda de la época revolucionaria que yace abandonada a las afueras del pueblo.

Ella comentó que durante la revolución los hacendados ricos escondían su dinero, joyas y todo lo valioso que tenían para que no les quitaran nada, ya que era común que las tropas revolucionarias saquearan haciendas en busca de recursos para la guerra.

Y pues, muchos de esos "tesoros" siguen ahí escondidos, o eso dicen.

Ella pasó por ahí la semana pasada y comenta que la hacienda está llena de agujeros por todas partes, desde las paredes hasta el suelo, ya que aún siguen buscando el "tesoro"

Otra anécdota parecida a la que comentaron fue que, mi bisabuelo, el que crió a mi mamá, cuando era niño, estaba sentado pastando ovejas, cuando, a lo lejos pudo ver a varios hombres a caballo moviéndose a gran velocidad.

Él se escondió detrás de un árbol y observó todo desde ahí.

Eran revolucionarios, acababan de conseguir un botín muy grande y planeaban esconderlo bajo tierra, algo así como los piratas clásicos, ahora que lo menciono.

Después de cerciorarse de que nadie más los estuviera observando, cavaron un agujero en el suelo y escondieron una caja enorme, seguramente con dinero y oro, y después se alejaron.

Mi bisabuelo siempre recordó el lugar exacto donde lo enterraron, e incluso, tiempo después plantó una mata de aguacate cerca de ahí para que no se le perdiera la ubicación.

Siempre quiso desenterrar el tesoro pero nunca encontró a alguien que lo ayudara ya que no mucha gente le creía, pero más que nada, parecía que era más bien miedo, o alguna clase de superstición.

Y esto lo digo porque, cuando mi madre y mi tía cambiaron el tema de la plática de histórica a sobrenatural, entendí a lo que se refería.

La gente, no solo de Yatareni, sino de todos los pueblos como este, que por lo general, permanecen aislados de las grandes ciudades, tienen su propia idiosincrasia, sus costumbres y tradiciones intactas, y en muchas ocasiones incluso siguen creyendo en cosas sobrenaturales.

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora