Capítulo 88: La casa en ruinas

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─Bien ─le dije a Mayra─ Ya estamos aquí, te toca.

Mayra Palacios estaba nerviosa, aún más que de costumbre, incluso por momentos parecía que le temblaban las piernas, y titubeaba al intentar tocar el timbre.

─¿De verdad vas a tocar el timbre? ─le pregunté─ Es tu casa, puedes entrar cuando quieras.

La chica se tranquilizó, dio un largo suspiro y finalmente, abrió la puerta de su casa.

Se sintió como si entráramos a la base de SPEED, justo antes de que la Sociedad se instalara ahí.

Era obvio que habían pasado semanas desde que alguien había hecho limpieza.

Todo estaba en el más grande desorden. Muchos muebles ya acumulaban varias capas de polvo.

Había algunos montículos de basura, casi todos de comida chatarra en diversos lugares.

Si no supiera que hay gente viviendo en esta casa, pensaría que estaba abandonada.

─¿Que pasó aquí? ─pregunté.

─¿Dónde está mi papa? ─se limitó a decir la chica que me acompañaba.

Caminamos entre algunos montículos de basura y diversos objetos tirados, hasta llegar a la habitación del papá de Mayra.

Ahí, sobre la cama, vimos un bulto enorme, cubierto de cobijas.

Era el arqui, aparentemente estaba durmiendo. Parecía un oso en hibernación.

─Supongo que lo único que hace es dormir, y sólo se levanta para comer ─comenté.

─Que descuidado se ha vuelto ─murmuró la chica─ Pero creo que es porque está deprimido.

─No es muy diferente de ti ¿sabes? ─le dije─ Tú solo lees manga, comes y duermes.

─Cállate ─me dijo─ Ven, hay que despertarlo.

Nos acercamos y la chica y yo movimos un poco a su papá.

─Oye, despierta, ya regresé ─le dijo la chica.

El papá de Mayra se movió un poco, por momentos pensé que estaba por levantarse, pero luego regresó a su posición original, como si se hubiera arrepentido.

─Vine a hablar ─dijo─ ¿Por qué esta tan sucia la casa? ¿Qué tanto has hecho en mi ausencia?

─Oye, huele mal ─mencioné─ Creo que tampoco se ha bañado en un buen rato.

─¿Desde hace cuánto que no te bañas, papá?

No hubo respuesta de su parte.

De cierto modo me daba un poco de lastima verlo así, aunque, también de cierto modo, su comportamiento era un poco infantil.

Y este es el único hombre de todo el pueblo, y quizá también de los alrededores, que es profesionista.

Yo no cuento porque, técnicamente, no vivo aquí.

Mayra entonces decidió hablar de todos modos:

─Aunque no me contestes te lo diré, pero quiero hacer las paces, olvidemos lo que pasó el día de la fiesta patronal... a decir verdad... después de lo que pasó con el abuelo de Martina, me di cuenta de que no te quería perder así como a mamá, por eso es que quiero perdonarte. Vine a ayudarte, y Eliseo vino conmigo también para eso.

─Espera, yo solo vine a...

Una mirada penetrante que me lanzó la chica, fue suficiente para que desistiera.

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora