Siguiendo las instrucciones de Reiko, las dos Mayras y yo nos movimos por el transporte público de Tokio para llegar a la casa de la japonesa.
Durante el trayecto, Mayra Páez nos explicó un poco la situación, aunque de manera ambigua porque a ella tampoco le informaron mucho.
Tal y como lo habían planeado, los chicos y Reiko se reunieron al mediodía en el lobby del hotel.
Solo tuvieron tiempo de recorrer los jardines del palacio imperial, porque cuando se disponían a visitar la estatua de Hachiko, Reiko recibió una llamada repentina y esta se disculpó con los chicos argumentando que tenía que regresar a su casa.
Ella no les dio muchas explicaciones, pero como parecía preocupada, los chicos de SPEED se ofrecieron a acompañarla por si pudieran ayudarle en algo y ella aceptó.
Eso fue lo que le dijeron a Mayra Páez, posteriormente Reiko le dio instrucciones a Mayra para que pudiéramos llegar al barrio donde ella vive. Supongo que una vez que nos reunamos, nos contará lo que está pasando.
Nos tomó poco más de media hora llegar al lugar donde la japonesa vive.
Un barrio habitacional donde únicamente aparecen casas de todos los estilos. No es como en nuestro país en el que algunas casas suelen poner sus negocios en la planta baja, aquí, y también en otros países como Estados Unidos, las zonas habitacionales y las zonas comerciales están muy bien diferenciadas.
Aunque predominaban casas tradicionales estilo japonés, también había gran número de hogares con estilo arquitectónico occidental.
Cada cierta distancia podíamos observar algún pequeño negocio de dulces, señalizaciones de tránsito en japonés con personajes kawaiis, y por supuesto, no podían faltar las omnipresentes máquinas expendedoras a los lados del camino, que vendían literalmente de todo, desde comida rápida, hasta ropa, e incluso pornografía.
Japón tiene una cultura a veces muy surrealista.
Seguíamos con esa sensación que hacía que nos maravillábamos por todo lo que se nos cruzaba en el camino, cosas que para los que viven aquí es de lo más cotidiano.
Finalmente dimos con la casa de Reiko.
Y de hecho, la reconocimos solamente porque ella estaba afuera esperándonos.
No me había dado cuenta hasta ese momento, pero el cielo ya se había nublado. Dentro de poco la lluvia se soltaría, y al parecer sería muy fuerte.
La casa de Reiko era de esas pocas casas tradicionalistas que aun perduraban en la ciudad. Con tan solo ver la fachada de madera pude darme cuenta.
─Perdón por haber cancelado el día ─se disculpó la japonesa haciendo una reverencia─ Pero es que...
─No te preocupes ─la tranquilizó la líder─ Los chicos dicen que te vieron preocupada, supongo que se trataba de algo importante.
─Sí lo es ─respondió.
─Entonces no hay problema.
Reiko nos hizo pasar a su casa.
El primer sitio al que entramos fue un pequeño vestíbulo en el que vimos los zapatos de los demás chicos de SPEED puestos a un lado.
Aunque Reiko nos explicó el asunto, nosotros lo sabíamos de sobra por todo lo que conocemos acerca del país en el que nos encontrábamos.
Era en aquel lugar donde nos quitábamos los zapatos y los dejábamos ahí mismo para no ensuciar la casa. Aunque pensé que andaríamos descalzos, Reiko nos prestó unas zapatillas llamadas surippa para andar dentro.
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Yatareni (PRIMERA VERSION)
Ficção AdolescenteEliseo es un egresado de la carrera de arquitectura que, contra sus propios deseos, tiene que mudarse a un remoto pueblito campestre mexicano llamado Yatareni, para trabajar como dibujante arquitecto, así que llega con la idea de que su estancia en...
