Capítulo 128: El inicio de la guerra

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Aunque todavía no pasaba una hora, ya había mucha gente reunida en el mirador, por ello, los chicos se reunieron un poco antes para poder ganar un buen lugar.

─Que bueno que se nos ocurrió venir antes ─comentó Guadalupe─ Nos tocó una buena vista.

─Gracias chicos ─comentó de la nada Reiko─ Para mí, significa mucho ver estos juegos pirotécnicos con ustedes.

─¿De verdad? ─preguntó la líder.

─Aquí en Japón, significa mucho que veas los juegos pirotécnicos con una persona especial, y bueno, para mí, ustedes son especiales, aunque tengamos poco tiempo de conocernos.

─Gracias ─respondió Mayra.

Pero luego ambas Mayras se pusieron a razonar un poco lo que había dicho la japonesa.

Había una persona especial para las dos en ese momento ahí, y ellas querían estar con él.

Mayra Páez se acercó a Eliseo, pero tuvo dificultades por la aglomeración de gente.

Desde lejos pudo ver que Mayra Palacios estaba con él.

Ella parecía titubear y tenía las manos por detrás, como si ocultara algo.

Mayra Páez adivinó que quería entregarle algo pero no se atrevía.

Luego comprobó que se trataba de un onamori, y era de los que sirven para encontrar el amor. Al final la chica se decidió a comprarlo.

Ahí fue cuando Mayra entendió todo.

Hasta ese momento Mayra Páez tenía ideas vagas acerca de lo que sentía Mayra Palacios por Eliseo, y eso porque la chica no mostraba fácilmente sus sentimientos aunque en otras ocasiones parecía ser muy obvia.

Tomaba a manera de broma un eventual enamoramiento de ambos.

Pero solo hasta ese momento fue algo que sí pareció importarle mucho.

Porque ambas estaban tras la misma persona.

Quizá todas aquellas escaramuzas que ellas dos habían tenido en todo el viaje eran como una representación de lo inevitable.

Eventualmente ellas tendrían que confrontarse.

Y decidió tomar el asunto más seriamente.

Mayra Páez logró posicionarse junto a Eliseo justo cuando estalló en el cielo, el primer destello de luz.

Y la otra simplemente nunca halló el valor de entregar el amuleto.

La líder entendió que, entregárselo era prácticamente una declaración, y eso Eliseo también lo entendería a la perfección.

Por eso ella no se atrevía, y por eso Mayra Páez tenía que tomar la iniciativa.

Reiko se despidió de los chicos de una manera más íntima, con un abrazo, aun cuando la sociedad japonesa no suele demostrar afecto en público. Para todos había sido un gran día.

Todos se dirigieron a sus respectivas habitaciones.

Lo primero que hicieron las chicas fue quitarse los yukatas y ponerse ropa normal, aun cuando dentro de poco tiempo fueran a dormir.

Mayra Páez se cambió rápidamente y se acercó discretamente a la otra Mayra.

─Cuando termines de cambiarte ven a verme en el patio del hotel en diez minutos ─le murmuró al oído─ Quiero hablar contigo.

Sumamente confundida aunque, quizá presintiéndolo, Mayra Palacios se cambió rápidamente y acudió a la cita de Mayra Páez.

Ambas se encontraron en un pasillo a las afueras del hotel rodeado de jardines, sin embargo, no había a esa hora nadie más que ellas.

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora