Al día siguiente, después de acomodar todo como estaba en la base, Mayra y yo bajamos a casa de mi tía a desayunar.
A diferencia de la primera vez que invité a la chica, esta vez no se mostró tan tímida, incluso tuvo la iniciativa de entrar primero y saludar, pero tengo la sensación de que lo hizo por impulso y no realmente por iniciativa, ya que, después se apenó por lo que hizo.
Pero ya era tarde, mi tía le dio la bienvenida y la invitó a desayunar.
─Pásenle mijos ─sonrió mi tía como siempre─ Llegan justo a tiempo pa' desayunar.
De modo que entramos al comedor.
─Ohh, llegaron ─contestó mi hermana Renata sentada ya en la mesa, mientras nos miraba de una manera expectante y sonriendo disimuladamente─ ¿Cómo se la pasaron ustedes dos solitos en esa iglesia?
─¿Pues no sé qué estarás pensando tú? ─le respondí mientras Mayra otra vez se sonrojaba─ No pasó nada. Además, ¿Qué haces aquí? Pensé que te habías regresado con mamá a México.
─Mamá dijo que podía quedarme unos días más porque todavía no tengo clases ─respondió─ ¿O es que ya no me quieres ver hermanito?
─No, no es eso ─contesté─ Es un poco inesperado, eso es todo.
─Me encanta este lugar ─dijo─ No me quiero ir todavía.
De cualquier modo, Mayra y yo nos sentamos a la mesa.
Mi tía nos sirvió un poco de champurrado de canela y pan recién hecho, porque aún estaba calientito.
Ese pan, el recién hecho, es el más delicioso que puede haber.
Tenemos suerte de que la panadería del pueblo este cerca de la casa de mis tíos.
Durante el desayuno guardamos silencio por unos minutos mientras recordé lo que le tenía que decir a mi tía, y se lo pregunté:
─Tía ¿puedo pedirle un favor?
─Dime hijo
─Bueno ─contesté─ Usted sabe lo que pasó ayer con el papá de Mayra y todo eso, así que, como ella dice que no quiere verlo estos días, me preguntaba que si puede darle permiso de que se quede aquí unos días.
Se supone que Mayra ya sabía que le iba a pedir eso a mí tía, porque se lo dije, así que me sorprendió un poco que haya reaccionado como si no supiera nada.
Mi tía se quedó mirándome por unos segundos, llegué a pensar que no me dejaría.
Pero me sonrió.
─Por supuesto ─contestó sin borrar su sonrisa─ Ella es benvenida en esta casa cuando guste, y más ahora que está pasando por un momento difícil.
─¿Pero mi tío estará de acuerdo? ─pregunté─ Como no está ahorita, pensé preguntarle más tarde y...
─Por él no te preocupes ─respondió mi tía─ Sé que él también estará de acuerdo, pero si no lo estuviera, yo me encargo de convencerlo, seguramente si le compro un litro de pulque, termine aceptando.
─Muchas gracias ─asintió Mayra─ Espero no causar muchas molestas.
─Para nada ─dijo mi tía─ Será como si otra vez mi hija Lidia viviera aquí.
─¿Lidia?
─Mi prima ─respondí─ No vive aquí, vive en Santa Miranda.
─Ahh
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Yatareni (PRIMERA VERSION)
Fiksi RemajaEliseo es un egresado de la carrera de arquitectura que, contra sus propios deseos, tiene que mudarse a un remoto pueblito campestre mexicano llamado Yatareni, para trabajar como dibujante arquitecto, así que llega con la idea de que su estancia en...
