Capítulo 74: El vals de la otaku

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Poco antes de las nueve de la noche, la hora indicada para que el vals comenzara, llegamos a la fiesta.

Tanto Mayra como yo, intentamos vernos lo más normal posible.

Ella intentado ocultar lo vivido hace unos minutos.

Y yo tratando de no parecer tan desarreglado por la pelea que tuve.

─¿Por qué tardaste tanto? ─preguntó Gibrán nada más ver llegar a la líder de SPEED.

Los demás quizá pensaban preguntar lo mismo, pero tengo la sensación de que se percataron de que Mayra no era la de siempre.

Así que no esperaron a que les respondiera.

Pero ni ella ni yo no sabíamos qué responder.

No pienso que hubiera sido buena idea decirles lo que pasó en realidad, y menos en un día como este.

─Bueno... ─dije desviando la miranda─ La verdad es que...

─Hubo un accidente ─se apresuró a decir Mayra─ Iba conduciendo a gran velocidad y no vi un bache... así que cuando pasé por ahí, una de las llantas se ponchó y pues, tardé porque el mecánico al que llamé tardó en llegar.

─¿Pero porque no nos avistaste? ─preguntó a su vez Guadalupe─ Te llamamos por teléfono y no contestabas.

─Ahh... ─dijo─ Es que... se le acabo la pila al celular.

─¿De verdad? ─preguntó Angelina con una cierta rareza─ ¿Entonces cómo llamaste al mecánico?

─Yo lo llamé ─ahora que Mayra había comenzado con la mentira, yo tenía que apoyarla─ Yo estuve con ella, y pues... si se le acabó la pila.

─¿Y porque tú no nos hablaste? ─me preguntaron

─Ahh... ─dije─ No se me había ocurrido, jeje, lo siento.

─Y además ─me preguntó la quinceañera─ ¿Por qué estás tan sucio?

─Es que... le ayudé al mecánico un poco ─respondí.

─Pero no podías ayudarle, si tenías puesto el traje.

─Chicos ─interrumpió Mayra Páez─ Ya olvídense de eso, lo importante es que ya regresamos.

─De acuerdo ─anunció Martina dando un suspiro─ En unos minutos comenzaremos el vals.

Todos se alejaron dejándonos a mí y a la líder de SPEED solos.

─¿Estas segura de que estas bien? ─pregunté sin mirarla a los ojos, para disimular.

─No Eliseo, no lo estoy ─respondió─ Sé que ellos me ayudarían en todo lo posible, pero hoy es un día especial, sobre todo para Martina, y no quiero arruinarle la fiesta. Esta noche me guardaré todo.

Mayra Páez ocupó también su lugar.

La realidad es que, como ya casi nadie estaba comiendo, retiraron algunas mesas y sillas para agrandar más la pista de baile.

En torno a ella, todos los invitados situaron sillas a modo de luneta, para poder contemplar mejor el vals.

La quinceañera y los chambelanes tomamos posición mientras esperábamos a que el de la música pusiera las pistas correspondientes.

Todos los ojos en el evento, y también las cámaras y videos, estaban puestos en nosotros.

Ensayamos un total de seis canciones en todo el vals.

La primera canción con la que arrancamos, la entrada, fue una de esas sorpresas de las que hablaba.

Sobre todo porque comenzó con una fuerza intempestiva que les anunciaba a todos los espectadores que el vals iba a ser épico.

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora