Anduvimos paseando por las calles del pueblo.
Para ese momento, los habitantes de Yatareni, quitaban todos los adornos, limpiaban las calles...
El bullicio de la fiesta patronal había quedado atrás y la gente volvía a sus actividades cotidianas.
Los carteles del programa de la fiesta patronal y de los invitados musicales eran sustituidos poco a poco por carteles que iban en contra de la minera canadiense.
Mayra caminaba y andaba como siempre, es decir, sin hablar mucho.
Al inicio noté que se apenaba cuando alguien la miraba, quizá extrañado de que ya no usara aquel vestido elegante de siempre.
Qué curioso que no hubiera reaccionado así cuando lo tenía puesto antes.
Pero parece que se acostumbró rápidamente porque, en ciertos momentos esbozaba una leve sonrisa, como si se sintiera orgullosa de haber dado un paso adelante.
Y yo diría que sí tenía motivos para hacerlo.
Al poco tiempo, volvió a ser la de siempre, ignorando a toda la gente que siempre la veía de una manera extraña.
Después de dar vueltas por todo el pueblo, decidimos complacer a mi hermanita y dirigirnos a las canchas.
Luego de que en aquel lugar se hubiera celebrado la final del futbol, el día anterior, ahora todo tenía un aparente estado de abandono, que era como siempre había sido.
─¿Jugamos de nuevo otra vez como la otra vez? ─preguntó mi hermana
─Solo somos ahora dos ─respondí─ La tendríamos mas difícil, si en esa ocasión diez personas no pudimos ganarte, ahora que somos dos personas, será imposible.
─Qué fácil te rindes hermanito ─respondió mi hermana y continúo mientras señalaba a Mayra─: Entonces solo ella ¿Podrás jugar mejor con ese vestido?
─El hecho de que haya cambiado de vestimenta no la hace mejor jugadora de futbol.
─Yo de todos modos no sé jugar futbol ─respondió la chica.
Pero aun así lo intentó, y efectivamente, no pudo ni siquiera tocar el balón.
Yo lo hubiera intentado, pero tampoco lo hubiera logrado, solo me cansaría en vano.
De modo que mientras mi hermana practicaba un poco sus tiros, Mayra y yo nos sentamos a observarla.
A veces veía cómo Mayra la miraba, y cuando se daba cuenta de que la estaba mirando, volteaba hacia otro lado rápidamente.
Curiosamente, ahora era yo el que no sabía de qué hablar.
─Me encanta este vestido ─dijo Mayra de la nada, mientras otra vez se contemplaba a sí misma.
¿Enserio? yo estaba buscando un tema de conversación, y ella solo dijo lo primero que se le vino a la mente, y que además, ya había dicho antes.
¿Acaso ya estaba mejorando a tal grado que me estaba superando?
─Creo que ya sé que haré con el dinero del premio ─dijo.
─¿Qué harás?
─Me compraré vestidos ─contestó─ Todos los vestidos que quiera, y mucha ropa.
Eso me provocó un deja vu, qué raro.
─Pero aquí en Yatareni no venden mucha ropa ─dijo─ Quizá tenga que ir a Sayula.
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Yatareni (PRIMERA VERSION)
Teen FictionEliseo es un egresado de la carrera de arquitectura que, contra sus propios deseos, tiene que mudarse a un remoto pueblito campestre mexicano llamado Yatareni, para trabajar como dibujante arquitecto, así que llega con la idea de que su estancia en...
