Capítulo 135: Conflictos

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Temprano en la mañana del día siguiente nos volvimos a reunir en el lobby del hotel esperando a Reiko, nuestra ya acostumbrada rutina, aunque, en dos días esa rutina se acabaría.

Y ella apareció saludándonos y preguntándonos lo mismo de siempre:

─¿A dónde iremos hoy?

─Ya hemos recorrido muchos sitios de Tokio ─comentó Gibrán─ ¿Nos faltará alguno?

─¿Por qué no vamos a una ciudad cercana? ─sugirió Guadalupe─ Por ejemplo... Yoko... ¿cómo era?

─Yokohama ─completé.

─Todo el presupuesto para el viaje lo tengo contemplado únicamente para recorrer Tokio ─comentó Mayra Páez sonando como una erudita─ La única excepción fueron los baños termales de las afueras y eso fue porque era algo que yo quería probar. Si nos moviéramos más lejos perderíamos más tiempo y dinero, además, recuerden que Reiko va a la escuela. Esta ciudad es enorme, hay mucho que ver aun.

─Por supuesto ─murmuró Mayra Palacios─ Como el basurero de la ciudad por ejemplo.

Aunque la chica había hablado en voz baja, la líder pudo oírla perfectamente.

Se acercó rápidamente a ella y le alzó la voz:

─Repite lo que dijiste.

─¿No dijiste eso hace unos días? ─Mayra Palacios también le alzó la voz─ Vamos a un basurero. Tal y como dices, todos te seguiremos incluso a un basurero. Total, cualquier cosa en Japón es buena, hasta la basura. ¿Qué se puede esperar de alguien que quiere imponerse sobre los demás y no les da la oportunidad de dar alguna sugerencia u opinión? No dejas que nadie se salga de la ruta que planificaste pero tú sí puedes hacerlo porque "soy la líder y puedo hacer lo que se me de mi chingada gana"

Esas palabras fueron suficientes para que la líder de SPEED se prendiera. En realidad Mayra Palacios no la había ofendido del todo pero creo que se lo tomó muy personal.

─Pues déjame decirte chiquita que si no te gusta a dónde los llevo, mejor vete regresando a México desde ya. Nos quitarías un gran peso de encima. Si vas a estar quejándote por todo mejor ni hubieras venido.

─No me estoy quejando del viaje, este país es genial ─repitió la chica─ Pero hay "ciertas" personas que nos lo están echando a perder.

─En ese caso ─Mayra Palacios sonrió─ Creo que la que se debe de ir es otra.

De nuevo estaban discutiendo, y de nuevo los demás lo evadían como si no estuvieran ahí. Quizá sentían pena ajena o algo por el estilo.

Y aun así no entiendo por qué me tomó tanto tiempo decidirme para intervenir y detenerlas.

Creo que en ese momento pensaba que la discusión se quedaría en solo eso, en una discusión. Que después se tranquilizarían por su cuenta y se olvidarían del asunto.

Pero no lo hice en ese momento, y dejé que la discusión aumentara.

─Lastima niñita porque si me voy yo se van todos ─replicó Mayra Páez─ recuerda que la del dinero aquí soy yo.

─No pendeja, aquí todos pusimos parte de nuestro dinero ─replicó Mayra Palacios─ El que tú hayas planificado el viaje no te da derecho de hacer tus chingaderas.

─¡Bájale a tu tonito idiota o te rompo la madre aquí mismo y ahorita! que ganas no me faltan después de lo de ayer.

─No te tengo miedo perra ─respondió─ Pa' luego es tarde, éntrale.

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora