Capítulo 100: Respuesta

24 5 1
                                        

─Vaya ─comentó Araceli después del pequeño tour que le dio la líder del grupo para que conociera todo lo que los chicos de Nipponkenkyo hacían─ Pensaba que por estar ubicados en un pueblito no serían la gran cosa pero me doy cuenta que no. Son buenos. Y además se nota que todos aquí son de familias adineradas.

─¿Decir que solo porque somos pueblerinos creías que no éramos la gran cosa no sonaría racista? ─preguntó Mayra Páez, un poco sarcástica.

─Yo nunca dije eso ─respondió la rubia─ Pero si piensas eso, entonces me disculpo.

─Olvídalo ─mencionó la líder.

─De lo que me doy cuenta también ─agregó Araceli─ Es del talento que tiene Eliseo, porque la historia que están creando sinceramente me parece muy buena, yo me pregunto ¿Por qué no mejor estudiaste algo de letras? ¿Por qué elegiste arquitectura?

─Tú ya deberías saberlo ─respondí.

─Yo no lo sé del todo ─comentó Mayra Páez.

─No tienes por qué saberlo ─respondí─ No es una gran historia.

Aunque la realidad es que hay varias cosas de por medio en ese tema y prefiero evitarlas.

Justo en ese momento iba entrando Alice acompañada de uno de sus compañeros de trabajo, el chico de los lentes deportivos que no recuerdo cómo se llama.

No es mi culpa, es que no los veo muy seguido. Si acaso solo identifico a Alice, y eso por la situación que tuvimos ya antes con ella.

Llevaban consigo unas bolsas repletas de botanas, frituras, refrescos y demás comida chatarra.

De cierto modo eso me recordó a la otra Mayra.

Parece ser que eso es lo que iban a almorzar.

─Te tardaste ─le cuestionó la líder a la pelirroja.

─Lo siento ─se disculpó Alice─ Pero este tipo de acá a mi lado ─dijo señalando a su acompañante─ Se tardó decidiendo que comprar.

─Pues no fui el único ¿sabes? ─respondió mirándola de reojo─ También la señorita "Esto me va a hacer engordar" se tomó su tiempo.

─¿Quieres ahorrarte esos detalles, tarado?

─Ya, ya está bien ─interrumpió Mayra─ Dejen las cosas en aquella mesa, en media hora comeremos... ahh, y Alice...

─¿Qué sucede?

─Sonó una notificación en tu computadora ─le dijo─ Creo que te llegó un correo.

─Ahora lo checo.

Al mismo tiempo que ella le decía aquello, el de los lentes deportivos sacó una bolsa de botanas, la más grande que habían comprado, un "Paquetaxo" y nos ofreció a mí y a Araceli.

─¿Gustan?

─No gracias ─declinó Araceli─ No como esas cosas.

─Yo sí quiero algunas ─dije mientras tomaba algunas frituras de la bolsa ─Gracias.

─Toma más ─insistió─ Con confianza.

Pero sólo tomé una más, no quería abusar tanto de esa confianza.

─¿Y bien? ─le preguntó Mayra a Araceli─ ¿Qué opinas?

─Creo que van a llegar muy lejos muchachos ─respondió la rubia─ Se nota que aquí a todos les agrada lo que hacen.

─Oye Mayra ─llamó Alice mientras volteaba a vernos─ Ese correo que dijiste que llegó hace rato... ¿adivina de quién es?

─Espera ─murmuró─ No serán...

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora