Fue inevitable sobresaltarme, incluso la gente a mí alrededor se percató de mi sorpresa.
Aunque ni siquiera les puse atención.
─Con todo respeto señora ─dije─ Pero creo que Martina es muy feliz aquí en Yatareni, no hay necesidad de que se la lleve.
─Yo sé que es feliz ─me dijo─ Ella me ha platicado muchas cosas acerca de ti y de tus otros amigos, las cosas que han hecho juntas, también me platicó sobre su fiesta de XV años...
─Fiesta a la que usted no vino ─agregué.
─Noto un poco de hostilidad en ti ─comentó tranquilamente─ Pero te aseguro que sí quería venir, sus abuelos me invitaron y yo estaba dispuesta, pero bueno, el trabajo siempre se interpone.
─¿Y qué hay del funeral? ─pregunté─ En ese tipo de cosas uno definitivamente tiene que estar presente con la familia. No puede poner el trabajo como prioridad.
─Eso fue diferente ─dijo─ Verás, mi trabajo requiere que yo viaje mucho por el país, y cuando me enteré de que falleció mi suegro, estaba en Sonora, y estaba por cerrar un importante negocio, traté de resolver mis cosas lo más rápido que pude e inmediatamente venir aquí.
─Y por eso llegó con 3 días de retraso ─comenté─ ¿Qué tipo de negocios hace usted?
─Preferiría que no nos desviemos del tema ─respondió.
¿Pues qué se trata de algo malo o por qué no me lo quiere decir?
Aunque creo que tiene razón, preferiría evitar hablar de cosas que ni al caso, que diga lo que tenga que decir y que acabemos esta platica lo más rápido posible. Esta mujer no me agrada.
─Y bueno, como te decía ─continuó─ Yo sé que Martina es muy feliz aquí, qué más daría yo de que se quedara a vivir con sus amigos, pero no puedo dejarla aquí.
─¿Por qué no?
─No me quiero llevar a Martina a la fuerza ─contestó─ O al menos no obligarla, que ella misma se dé cuenta de las cosas y que lo acepte.
─Si ella no acepta irse con usted hablándole de buena manera ─argumenté─ Menos querrá irse si la obliga.
─Pero no es que la obligue realmente ─dijo la mujer─ Es más porque es necesario.
─¿Y no es lo mismo?
─No.
─¿Por qué?
─No sé si lo sepas ─contestó─ Pero en esa casa, la única persona que daba gasto era su abuelo, y no solo con la venta del pulque, él tiene un terreno donde cultivaba varias hortalizas que posteriormente vendía a buen precio, pero solo él trabajaba la tierra, ahora que ya no está, esa huerta quedará abandonada, y también el negocio del pulque. Por otro lado, su esposa ya está muy grande y ya no puede trabajar, por lo que se dedica únicamente a tareas domésticas menores, ¿Qué crees entonces que pasara con la niña?
─No sé si usted también lo sepa ─respondí─ Pero nosotros tenemos mucho dinero, no le puedo decir cuánto, pero creo que con lo que ella tiene, podrían sobrevivir por un tiempo las dos, quizá hasta que ella logre terminar una carrera y trabaje.
─Eso me dijo ella también ─dijo la madre de Martina─ Acerca de que el alcalde del pueblo les dio dinero porque lograron que la mina se fuera, pero, déjame decirte que ella ya no tiene la misma cantidad de dinero que ustedes, ella ha sido la que más dinero ha gastado, primero con su fiesta de XV años, luego, poniendo parte del dinero para el funeral, ¿crees que lo que le queda le alcanzará para sostenerse a ella y a su abuela por, no sé, 3 años? Ella tiene 15 años, si nos mantenemos optimistas, debería de terminar su carrera a los 22 años, aunque claro, depende de lo que ella estudie, pero aun así, son 7 años, es mucho tiempo ¿crees que su dinero le alcance para eso?, teniendo en cuenta también que las carreras universitarias suelen ser muy caras y aun si ella trabajara de medio tiempo para solventarse, ¿quién cuidaría entonces a su abuela?
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Yatareni (PRIMERA VERSION)
Ficțiune adolescențiEliseo es un egresado de la carrera de arquitectura que, contra sus propios deseos, tiene que mudarse a un remoto pueblito campestre mexicano llamado Yatareni, para trabajar como dibujante arquitecto, así que llega con la idea de que su estancia en...
