Capítulo 142: 117 segundos

22 5 10
                                        

Lo primero que vieron mis ojos fue un techo blanco como la nieve y un ventilador de aspas también blanco.

Es más, creo que en el lugar donde me encontraba predominaba el blanco.

Y una conmoción me sacó de mis primeros pensamientos.

─¡Ya despertó! ─pude oír a mi alrededor con bastante júbilo─ ¡Gracias al cielo, que ya despertaste!

Desde donde estaba postrado, vi a todos los chicos de SPEED reunidos en torno a mí junto con Reiko. Todos estaban sollozando alegres por mi despertar.

Solo hasta ese momento me percaté que estaba recostado en una cama blanca.

Y que acababa de despertar en la habitación de un hospital.

Aunque no podía verlas, sentía que tenía unas vendas en la parte superior de mi cabeza.

También contemplé más vendas en algunas zonas de mis brazos y mis piernas.

Y estaba vestido con la típica bata que usan los pacientes en los hospitales.

─¿Qué sucedió? ─murmuré lentamente porque al parecer aun no me acostumbraba a estar despierto.

─Caíste 20 metros desde la torre de Tokio ─contestó Angelina.

─¿20 metros? ─exclamé sorprendido─ Pero ¿No se supone que estábamos a una altura más grande?

─Lo que sucede es que 20 metros abajo había unos andamios ─respondió Mayra Palacios─ Estaban pintando una parte de la torre y caíste ahí. Qué suerte ¿no?

─De todos modos el golpe que te diste fue muy fuerte ─comentó Mayra Páez.

─Demasiado ─dijo Claudio─ De hecho...

─¿Qué?

─Verás ─me dijo Martina─ Cuando te trajeron en la ambulancia, pues... estuviste muerto 117 segundos. Pero los paramédicos lograron revivirte.

─¿117 segundos muerto? ─exclamé─ Esperen, ¿cuánto tiempo llevo en este hospital?

─Unas tres horas más o menos ─contestó Reiko─ Después de que "reviviste" y te trajeron aquí te estabilizaste bastante rápido.

─¿Tres horas? ─volví a sorprenderme─ Que raro, creí que había sido mucho más tiempo.

─¿Qué quieres decir? ─me preguntaron.

─No, nada, nada ─respondí confundido porque sentía como si hubiera estado inconsciente quizá... ¿unos seis meses?

─De hecho ─comentó Gibrán un poco en broma─ Cuando te moriste creímos que ya habías reencarnado en otro mundo.

─¿Otro mundo?

─Ah, ya sé a qué se refiere ─argumentó Mayra Páez─ Ya sabes, los animes de temática isekai, cuando algún japonés muere en algún accidente o asesinado, reencarnará en otro mundo por lo general de fantasía.

─Es un cliché ─mencionó Martina─ Como ese cliché de que los extraterrestres siempre invaden Estados Unidos.

─Pero yo no soy japonés ─exclamé─ Eso no aplica conmigo.

─Pero moriste en Japón ─me dijo Claudio─ Deberías de haber viajado a uno de esos mundos.

─Oigan, sé que estamos en Japón pero esto no es un anime, es la vida real ─exclamé─ Además, no creo que funcione de ese modo... aunque...

Justo en ese momento el doctor acababa de entrar y me saludó en japonés. Un doctor calvo pero con pequeñas salientes de cabello sobre las orejas, como Miguel Hidalgo o el profesor Emmet Brown.

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora