Capítulo 70: La secretaria, la abogada y el arquitecto

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Íbamos a salir del mercado, pero la lluvia se soltó de nuevo, y esta vez fue más intensa.

Mucha gente entró a refugiarse dentro del mercado o se resguardaba bajo la marquesina.

Por la intensidad de la lluvia, supusimos que tardaría bastante en detenerse.

Y entonces lo oí.

Aunque la lluvia sonaba fuerte en el techo de lámina del mercado, pude oír el gruñido que provenía del estómago de la chica.

Yo pensaba que solo en los animes se oía de ese modo.

Roja de la pena, Mayra se apretujaba el abdomen.

─¿Tienes hambre? ─le pregunté.

Ella asintió con la cabeza, roja de la pena.

─Podemos comer aquí ─le dije─ Hay varios locales donde ofrecen comida corrida.

Nos dirigimos entonces al conjunto de locales de comida del mercado.

Ocho días antes, ahí mismo había comido con Martina. Pero esta vez, simplemente quise comer en otro lado para variar.

Llegamos entonces a una cocina económica y pasamos hacia una de las mesas.

Pero no nos sentamos, resulta que había alguien más sentada en la mesa de al lado, la reconocí de inmediato porque no tenía mucho que la había visto, pero Mayra no la reconoció.

Mi prima Lidia estaba sentada también esperando su orden.

Estaba vestida de ejecutiva, así como en aquella ocasión en la que la vimos en Santa Miranda.

Volteó a verme, tardó unos tres segundos en procesarlo, y me sonrió.

─Hola primo ─saludó efusivamente─ ¿Qué te trae por aquí?

─Lidia ─dije─ ¿Qué haces por acá?

─Vengan, siéntense ─nos invitó─ Comamos juntos.

Mayra y yo entonces nos movimos a su mesa y nos sentamos con ella.

En ese momento, la empleada vino a ofrecernos el menú.

─¿Qué van a pedir?

Revisando el menú, me decidí por unas enchiladas, Mayra pidió unos tacos dorados y mi prima pidió huevos a la mexicana.

La empleada se alejó diciendo que en un momento traerían nuestras órdenes.

─¿Qué te trae a Sayula querido primo? ─me preguntó sonriendo mi prima.

─Yo también me pregunto lo mismo ─respondí─ ¿Qué te trae a ti aquí?

─Vine a dejar unos papeles a la presidencia municipal ─contestó─ Y aproveché para pasar a comer ¿Y tú?

─Pues vine a acompañarla a ella a comprar ropa ─respondí mientras señalaba a la chica de la capa roja.

─¿No es la chica con la que fuiste aquel día a verme en Santa Miranda?

─No ─respondí─ Esa era otra, pero se parecen demasiado, es todo.

─¿Es su hermana gemela?

─No.

─¿Entonces porque se parecen tanto?

Respondí lentamente como si agregara un extra de misterio:

─Nadie lo sabe.

─¿Entonces ella es tu novia? ─preguntó de la nada.

─¡N-no!, claro que no ─respondí efusivamente─ Es solo una amiga.

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora